Para los acampados en la Puerta del Sol, que exigen un giro radical en política de vivienda, probablemente el decreto que se apruebe este martes en el Consejo de Ministros sea insuficiente. Pero para la mayoría de las personas implicadas en la negociación, que llevan meses y en algunos casos incluso años intentando aprobar algunas de las cuestiones que estarán en ese decreto y que hasta el caso Maricarmen parecían completamente imposibles por el rechazo de Junts y PNV, el giro político es espectacular. “Se ha cambiado la palabra inquiokupa por Maricarmen y desahucio, y de repente todo el mundo se ha movido milagrosamente. Es una demostración de lo sensible que es la política al humor social y a la presión de la calle”, resume un miembro del Gobierno.Seguir leyendo