Doctor Fisión, divulgador: «Los dinosaurios no pudieron hacer nada»; la prueba con la que la NASA ensayó la defensa ante asteroides

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Los dinosaurios no tuvieron ninguna posibilidad de evitar el asteroide que acabó con ellos hace unos 66 millones de años. Nosotros, en cambio, empezamos a tenerla. La humanidad ya ha ensayado cómo defenderse de un asteroide y, aunque estamos lejos de poder desviarlos todos, la NASA consiguió cambiar ligeramente la trayectoria de uno haciendo que una nave chocase contra él.Esa es la diferencia que señala Doctor Fisión en el canal de YouTube AprendemosJuntos de BBVA cuando habla sobre el peligro real de que otro objeto alcance la Tierra. «Los dinosaurios no pudieron hacer nada por evitar lo que les cayó encima», explica el divulgador. Nosotros ya podemos detectar una amenaza e intentar actuar sobre ella, siempre que se den las condiciones adecuadas.Una nave contra un asteroide para intentar desviarlo La prueba a la que se refiere es DART, una misión con una idea bastante fácil de entender: mandar una nave contra un asteroide y estrellarla deliberadamente para ver si el golpe podía modificar su trayectoria. La misión que puso a prueba este método salió como estaba previsto y el impacto consiguió desviarlo ligeramente, que era justo lo que la NASA necesitaba comprobar.Puede parecer poca cosa, pero tampoco hace falta mandar un asteroide en dirección contraria para impedir que choque contra nosotros. Si se descubre con suficiente antelación, una pequeña desviación puede bastar para evitar la Tierra cuando llegue el momento de cruzar su órbita. DART sirvió precisamente para comprobar que podemos provocar ese cambio mediante un impacto cinético.Ahora bien, esto no significa que podamos apartar cualquier cosa que aparezca en el cielo. Doctor Fisión pone como ejemplo un asteroide tan grande como una montaña, ante el que este método no serviría para desviarlo. DART funciona dentro de unos límites, de manera que el tamaño del objeto y el tiempo disponible siguen condicionando lo que podríamos hacer.Y tiempo, en principio, tenemos con muchos de ellos. El cielo lleva décadas observándose de manera sistemática, lo que permite conocer y seguir los objetos que podrían representar una amenaza. Doctor Fisión cree que otro impacto terminará ocurriendo —«Es cuestión de tiempo. O sea, pasará», afirma—, aunque la posibilidad de que suceda a corto plazo es muy baja con lo que sabemos actualmente.El problema son los objetos que aparecen demasiado tarde Fotografía del cometa 3I/ATLASHay una excepción bastante más complicada: los objetos que llegan desde fuera del sistema solar. Dependiendo de su trayectoria, podríamos descubrirlos cuando ya estuviesen prácticamente encima o incluso después de que hubiesen pasado. En ese escenario, detectar el peligro demasiado tarde puede dejarnos sin margen para reaccionar, por mucho que sepamos cómo modificar la trayectoria de determinados asteroides.El reciente 3I/ATLAS sirve precisamente para separar ese riesgo de todo el ruido que puede generarse alrededor de estos objetos. Doctor Fisión recuerda que la ciencia necesita datos y verificación, no alarmismo, especialmente cuando aparecen hipótesis que van mucho más allá de lo que sabemos. «La ciencia no funciona así», explica al hablar de la atención que ha recibido este objeto interestelar.Mientras tanto, la NASA no está sola mirando al cielo. La Agencia Espacial Europea también mantiene distintas misiones destinadas a observar estos objetos, porque cualquier intento de defensa empieza necesariamente por encontrarlos con tiempo suficiente. La diferencia con respecto a hace unas décadas es que ya no podemos únicamente observar y medir una posible amenaza: DART ha probado que, en determinadas circunstancias, también podemos intervenir.Eso era algo que los dinosaurios, evidentemente, no podían hacer cuando se produjo el impacto que terminó con su existencia. Aquella extinción, por cierto, permitió prosperar a pequeños mamíferos nocturnos y terminó beneficiando a nuestra propia línea evolutiva. Ahora podemos intentar evitar que algo parecido vuelva a ocurrir, aunque esa capacidad todavía tenga límites bastante claros.«Es la primera vez en la historia que nosotros no solo observamos y medimos el cielo, sino que también nos podemos proteger», explica Doctor Fisión. DART no significa que la Tierra tenga una defensa infalible contra los asteroides, pero sí tenemos una forma que ya se ha probado para intentar desviarlos cuando su tamaño y el tiempo de reacción lo permiten.