Durante sus primeros miles de años de historia, la Luna pudo haber sido un mundo mucho más dinámico de lo que su aspecto actual sugiere. Aunque hoy no posee un campo magnético "global", nuevas evidencias procedentes de su cara oculta indican que, en el pasado, su interior pudo actuar como una auténtica dinamo. El rastro de aquella actividad podría encontrarse bajo la superficie, en una antigua formación volcánica de la región de Dewar.El descubrimiento ha sido posible gracias a unas observaciones realizadas por varias misiones espaciales. Los investigadores, que han publicado su trabajo en Science Advances, cruzaron los mapas gravitatorios elaborados por la misión GRAIL de la NASA con los registros del campo magnético obtenidos por Lunar Prospector y Kaguya. Al analizar conjuntamente ambas fuentes de información, apareció una anomalía muy interesante: una masa de roca enterrada, de unos 60 kilómetros de ancho y aproximadamente 9 kilómetros de profundidad, que presenta una densidad elevada y una intensa magnetización.Una ventana al pasado de la Luna Mapa de intensidad del campo magnético y anomalía gravimétrica residual de la cara oculta de la Luna a 30 km de altitudLa historia de la estructura se remonta a unos 4.200 millones de años atrás, cuando la Luna era todavía un cuerpo mucho más caliente. Según los investigadores, el material fundido procedente de las profundidades ascendió hacia la superficie y acabó formando un depósito de magma que posteriormente se enfrió y solidificó. Durante ese proceso, los minerales ricos en hierro pudieron conservar una especie de memoria del campo magnético existente en aquel momento.Esa huella permite reconstruir parcialmente las condiciones que reinaban en el interior de la Luna. A partir de la composición estimada de la roca, el equipo calculó que el campo necesario para magnetizarla debió alcanzar al menos unos 10 microteslas. Para poner la cifra en perspectiva, el campo magnético terrestre actual ronda los 50 microteslas. No se trata, por tanto, de una señal débil o insignificante, sino de un indicio compatible con la existencia de la actividad magnética considerable en la Luna primitiva.La posibilidad de que nuestro satélite hubiera poseído una dinamo interna no es nueva. Las muestras recogidas durante las misiones Apolo ya habían proporcionado indicios de magnetización en rocas lunares. El problema es que diferentes estudios han llegado a conclusiones distintas, dejando abierta durante décadas la cuestión de si el núcleo lugar pudo generar realmente un campo magnético global. La ciencia descubre un cuerpo celeste hiperveloz a solo cuatro horas luz de la Tierra que desafía todas las leyes de la astrofísica modernaEn el caso de Dewar, además, los investigadores tuvieron que descartar una explicación diferente. Una gran colisión podría haber alterado las propiedades magnéticas de las rocas, dejando una señal parecida. No obstante, la posición de la estructura no encaja bien con las zonas donde un impacto de esas características podría explicar la anomalía. Esto refuerza la interpretación de que su magnetización procede de un campo generado durante un periodo prolongado en el interior de la Luna.Los misteriosos remolinos de la superficie lunar Remolinos lunaresEl lugar ofrece otra pista que no hay que pasar por alto. En la superficie de Dewar aparece uno de los denominados remolinos lunares, unas formaciones que suelen encontrarse asociadas a anomalías magnéticas. Una posible explicación es que estos campos desvíen parte del viento solar y ralenticen el proceso por el que las partículas procedentes del Sol alteran y oscurecen el suelo lunar.Además de ayudar a reconstruir la evolución de la Luna, este tipo de investigación podría tener consecuencias para la exploración futura. Los mapas de anomalías magnéticas podrían señalar lugares donde el entorno espacial presenta características particulares y ayudar a comprender mejor la exposición de los astronautas al viento solar.La gran incógnita permanece: ¿cómo consiguió un cuerpo relativamente pequeño como la Luna mantener un mecanismo capaz de producir un campo magnético de esta intensidad? Resolverla podría revelar nuevos detalles sobre la evolución de su núcleo y sobre los procesos que mantienen activo el interior de los planetas.