«No me recuerdo soñando con grandes recintos ni con popularidad ni con nada, era todo mucho más naif y mucho menos ambicioso», decía Leiva a este periódico hace un año , evocando sus inicios en esto de la música. Pero este miércoles, frente a un Movistar Arena a reventar —entradas agotadas— y despidiéndose de la gira del que probablemente sea uno de los mejores discos de su carrera, Gigante, el cantautor confirmó que proyectarse al futuro no es uno de sus muchos talentos. Comenzó precisamente cantando « estás en tu mejor momento », la letra de 'Bajo presión', que dio paso a un recital de canciones que el público coreó al dedillo. «Estamos 17.000 personas cantando juntas, que al final es lo que importa», dijo. Leiva jugaba en casa —en su Madrid y en un pabellón que lo ha visto actuar incontables veces—, en una última noche que ni siquiera la lesión de rodilla de su hermano Juancho, guitarrista de Sidecars, pudo empañar. Interpretó temas de Gigante como 'Ángulo muerto', 'Cortar por la línea de puntos' o ' El polvo de los días raros ', y otros clásicos más reconocibles como 'Terriblemente cruel' o 'Como si fueras a morir mañana'. También ' El hombre pájaro' de Robe Iniesta , la voz que se escuchaba en el barrio donde se crió y con quién lo unió después una amistad que dio entre sus frutos 'Caída libre', un tema donde hoy faltaba la voz del cantante de Extremoduro y que dejó el pabellón en silencio. A punto de alcanzar la hora de concierto, animó Leiva al público a moverse con 'Flecha'. «Bailar rock and roll hoy es vanguardia», reivindicó. Aunque para bailes, los que se echó la multitud cuando rescató del repertorio de Pereza, el grupo con el que saltó a la fama, canciones como 'Lady Madrid', 'Estrella polar' o 'Como lo tienes tú'. También sorprendió con 'You never can tell', de Chuck Berry versionada por Santiago Auserón, que hizo al Movistar Arena lanzarse a imitar a Uma Thurman en 'Pulp Fiction'. El cierre lo puso 'Princesas', una canción de Pereza que Leiva borró de su repertorio durante 12 años porque, como contó él mismo, llegó a «odiarla profundamente». Ahora la ha recuperado como un guiño a los nostálgicos —«quién soy yo para arrebatarle ese momento a la gente»— y los gritos del público constataron que lo agradecen enormemente: fue uno de los momentos más disfrutados (y también grabados con los móviles) de la noche. Leiva cumplió su palabra y dedicó un momento del 'show' a registrar las voces de los asistentes para los coros de una canción de su nuevo disco, del que se supo en enero que había empezado a grabar en Buenos Aires. Los asistentes lo vivieron con entusiasmo, aunque ni las peticiones del cantante de guardar los móviles por el «pandilleo romántico de vivir algo que ocurra solo aquí» impidió que algunas lucecitas brotaran entre el público. Acabado este Gigante Tour, el artista descansará «un par de años», un «privilegio», dijo, que dedicará a poder ponerse «malo de la garganta sin sufrimiento». A la legión de fieles de Leiva les queda esperar a que su nuevo trabajo salga a la luz… y quién sabe si reconocerse entre los coros.