Tres fugas insólitas demuestran que la realidad supera al cine: en EE.UU., un asesino intentó huir 'a lo Jackie Chan', con acrobacias de película. En otra cárcel, una reclusa trepó al techo y se metió por conductos de ventilación, pero el techo cedió y cayó en una papelera antes de ser reducida. Y en Brasil, un preso quiso salir disfrazado de su hija, con máscara de silicona y peluca, pero los nervios lo delataron.