El Real Madrid sumó ante el Efes turco su segunda derrota en sus primeros dos encuentros de la Euroliga. Un segundo cuarto muy espeso en la anotación (solo 12 puntos) y una defensa poco efectiva en líneas generales fueron las bases de un tropiezo en el que también participó Dozier, el mejor de los locales con 18 puntos. Campazzo fue el más entonado y Nick Smith Júnior , último fichaje de los blancos, tuvo un discreto debut. El Madrid tuvo que convivir desde los albores del choque con un Efes de lo más efectivo, autor de un parcial inicial de 10-5 que obligó a Pedro Martínez a reorganizar su rotación a las primeras de cambio. Las pérdidas eran recurrentes en el bando blanco, caramelos para los prodigiosos físicos de Dozier y Strazel, y le tocaba a Campazzo ser, una vez más, líder ante la tempestad. Por momentos, el ímpetu del argentino pareció suficiente para cambiar el guion, pero muchos de sus compañeros no estaban finos en absoluto. Sí le sentó muy bien a los locales las entradas de Maledon y Jantunen, dos desfibriladores que les permitieron cerrar el primer cuarto con ventaja. Con el paso de los minutos, el talento de los turcos ya no brillaba con tanta intensidad y el Madrid, despacito y con buena letra, se iba adueñando de la situación. Pero, cuando era necesario un golpe de autoridad, las dudas volvieron a invadir a los merengues, una pequeña brecha que provecharon Loyd y Dozier para relanzar las aspiraciones de los de Estambul. Santi Yusta, exmadridista, golpeó de la línea de tres poco después y la ventaja local subió hasta los ocho tantos. La sequía anotadora de los de Pedro Martínez tenía difícil explicación, una espesura que los obligaba a la remontada en el segundo acto. Tras el descanso, el estado comatoso del Madrid pareció desaparecer gracias a dos triples consecutivos, uno de Smith Jr. y otro de Feliz. Un empujón que, por otra parte, ni mucho menos maquilló los problemas en defensa que generaban hombres como James, Fernando o Dozier. Los turcos campaban a sus anchas e incluso Tavares , antaño muro infranqueable, parecía de papel cuando intentaba proteger el aro. Las esquinas también eran una fuente de problemas, acertado Strazel desde la larga distancia, y los blancos, en definitiva, eran incapaces de arrimarse demasiado en el marcador. Eran las ráfagas anotadoras de Okeke y Maledon las que mantenían viva la llama de la esperanza, pero solo una mejoría en defensa daría opciones reales de victoria a los visitantes. Una necesidad cubierta al fin en los últimos minutos del encuentro, cuando el Madrid consiguió colocarse a cuatro tantos. Sin embargo, una pérdida de Campazzo y una falta en ataque de Tavares rebajaron las expectativas. Strazel no falló desde la línea de personal y el Madrid, tras un partido muy discreto, se quedó sin victoria una vez más.