La guerra a las puertas de Europa y la inestabilidad crónica en Oriente Próximo han dinamitado las antiguas reglas del tablero geopolítico. En este escenario de tensión constante, los países miembros de la Alianza Atlántica se ven obligados a replantear su seguridad nacional. Las voces más experimentadas del ámbito militar exigen un cambio de rumbo urgente para garantizar la supervivencia del modelo occidental frente a potencias hostiles.Rubén García Servert, teniente general retirado del Ejército del Aire y antiguo comandante del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas del Sur de Europa de la OTAN, puso el foco sobre la falta de preparación actual. El alto mando militar advirtió de que los elementos esenciales para garantizar la seguridad siguen sin definirse con claridad, pese al incremento generalizado del gasto armamentístico por parte de los distintos Ejecutivos europeos durante los últimos ejercicios.Durante su intervención en el foro Defensa Futura, recogida por The Objective, el teniente general se mostró tajante respecto a la subordinación tecnológica que sufre el continente. García Servert exigió avanzar sin demoras hacia una estructura militar europea con verdaderas capacidades propias. A su juicio, la libertad tiene un precio ineludible que tanto los ciudadanos como los dirigentes políticos deben estar dispuestos a asumir para mantener intacta su soberanía.El riesgo de la subordinación a WashingtonLa relación con Estados Unidos atraviesa momentos de incertidumbre que generan inquietud en las cúpulas militares del continente. El excomandante subrayó la necesidad imperiosa de fabricar sistemas de defensa propios en territorio europeo, tras argumentar que el desarrollo de armamento nacional resulta un objetivo perfectamente alcanzable. Esta capacidad industrial permitiría a los ejércitos operar libremente bajo cualquier hipótesis de conflicto, sin requerir el aval de potencias extranjeras.Esta ansiada autonomía estratégica evitaría las severas limitaciones de uso que imponen en la actualidad los contratos de determinados sistemas de fabricación estadounidense. La dependencia tecnológica impide a los países europeos actuar con total libertad operativa en misiones críticas, una vulnerabilidad inasumible cuando las amenazas no proceden exclusivamente del bloque ruso. El experto recordó que existen actores hostiles cercanos a las fronteras españolas que exigen una capacidad de disuasión inmediata e independiente.La fragilidad del paraguas nuclearOtro de los puntos más críticos abordados por el teniente general retirado apuntó a la fragilidad del paraguas nuclear que protege a los aliados europeos. La disuasión atómica en el continente depende casi en su totalidad de las decisiones que se tomen en Washington, con la única excepción del reducido arsenal que mantiene Francia. Esta realidad plantea un escenario inquietante si una futura administración norteamericana optara por inhibirse ante un ataque directo contra sus socios transatlánticos.Las reflexiones de García Servert instan a los dirigentes políticos a asumir responsabilidades inmediatas sobre el futuro de la seguridad nacional. La construcción de una verdadera autonomía tecnológica se perfila como la única vía para proteger las infraestructuras críticas y responder con contundencia a las amenazas híbridas que ya golpean a las democracias occidentales. A estas alturas, el tiempo de la inacción institucional ha terminado.