La indemnización que podría recibir si dejó de trabajar para cuidar a su familia

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La indemnización que podría recibir si dejó de trabajar para cuidar a su familia. Imagen de referencia generada con IADejar un empleo para cuidar a los hijos, atender el hogar o acompañar a un familiar puede tener una consecuencia económica que aparece años después: cuando llega una separación, la persona que dejó de recibir un salario puede quedar sin ingresos propios para pagar vivienda, alimentación, salud o transporte.Lea también: Impuesto predial: así puede saber si le están cobrando de másEse escenario tiene una protección en Colombia, pero hay una precisión importante: haber dedicado años al cuidado de la familia no significa que automáticamente exista una indemnización o que la expareja deba pagar una suma determinada de dinero.Lo que puede solicitarse, dependiendo de las circunstancias, son alimentos para el cónyuge que necesita apoyo económico. El juez debe revisar la situación particular de quien los pide y la capacidad económica de quien tendría que pagarlos.La profesora de Derecho de Familia Karen Castellanos explica que la persona que recibe una demanda de divorcio no puede impedir que el matrimonio termine, pero sí puede discutir las condiciones económicas que se definan durante el proceso.“Lo primero que hay que entender es qué se puede discutir y qué no. La persona que recibe la demanda no puede oponerse a que el matrimonio termine. Lo que sí puede y debe controvertir son las condiciones”, precisó la experta.¿Qué pasa si una persona dejó de trabajar para cuidar a su familia?La situación puede ser especialmente compleja cuando durante varios años uno de los integrantes de la pareja tuvo ingresos y el otro se dedicó principalmente al cuidado del hogar.Ese trabajo no remunerado tiene un peso importante en la economía colombiana. Las Cuentas Nacionales de Transferencia de Tiempo del DANE muestran que las mujeres dedican en promedio 23 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, frente a nueve horas en el caso de los hombres. Para 2024, el DANE estimó el valor económico de esas labores en $340,5 billones.Sin embargo, ese valor económico no se convierte automáticamente en una indemnización cuando termina un matrimonio. Lo que debe analizarse es si la persona que se dedicó al cuidado quedó en una situación en la que no puede cubrir por sí misma sus necesidades básicas y si su expareja tiene capacidad económica para ayudarla.La Corte Constitucional ha reiterado que los alimentos entre cónyuges o excónyuges se analizan a partir de tres elementos: la necesidad de quien solicita el apoyo, la capacidad económica de quien debe proporcionarlo y la permanencia de esa necesidad.¿Puede pedir dinero durante el divorcio?Sí. Una de las claves es que la persona no necesariamente tiene que esperar a que termine todo el proceso de divorcio para solicitar apoyo. Durante el trámite, el juez puede establecer cuánto debe aportar cada cónyuge para cubrir los gastos de sostenimiento y habitación cuando se cumplen las condiciones legales. Esto significa que una persona que se quedó sin ingresos después de dedicar años al hogar puede solicitar alimentos si demuestra que realmente los necesita.Puede interesarle: Subsidio en la factura de energía: así funciona y quiénes pueden recibirloPero estar desempleado no es suficiente por sí solo. “Estar desempleado es apenas un indicio; lo que el juez evalúa es si, en la práctica, esa persona puede o no cubrir su subsistencia por sus propios medios”, señala Castellanos.Por eso, el análisis puede incluir los ingresos actuales, los bienes que posee la persona, sus gastos y su capacidad real para conseguir recursos suficientes para vivir. Al mismo tiempo, el juez debe revisar la situación económica de la expareja. No se puede establecer una obligación que desconozca su capacidad de pago.¿Cuánto dinero podría recibir?Aquí está una de las principales dudas y también uno de los puntos que deben manejarse con cuidado. No existe una cifra fija que se entregue automáticamente a quien dejó de trabajar para cuidar a su familia. La cantidad, si se reconoce una cuota de alimentos, dependerá de las necesidades de quien la solicita y de los recursos disponibles de quien tendría que pagarla.La Corte Constitucional ha explicado que el monto debe guardar relación con la capacidad económica del obligado y que la obligación puede revisarse si las circunstancias cambian. Es decir, no se trata necesariamente de un pago único ni de una suma calculada simplemente con base en los años que una persona permaneció fuera del mercado laboral.Incluso la Corte ha estudiado casos de personas que se dedicaron exclusivamente a las labores del hogar y quedaron en una situación de dependencia económica después de la ruptura.¿Cómo demostrar que dejó de trabajar para cuidar a la familia?La persona que solicita alimentos debe poder demostrar las circunstancias que explican su situación económica. Por eso, es recomendable conservar documentos que permitan reconstruir la historia familiar y laboral.Entre las pruebas que pueden resultar útiles están:Historia laboral.Semanas cotizadas a pensión.Certificados laborales.Matrículas o documentos relacionados con los hijos.Citas y certificados médicos de familiares que estuvieron bajo cuidado.Testimonios.Mensajes y comunicaciones que evidencien cómo se distribuyeron las responsabilidades dentro del hogar.Extractos bancarios.Soportes de los gastos de vivienda, alimentación, salud y transporte.La idea es demostrar no solamente que actualmente no tiene empleo, sino por qué dejó de trabajar, durante cuánto tiempo estuvo fuera del mercado laboral y cuál es su situación económica actual.En un divorcio pueden aparecer varias obligaciones y derechos económicos que no deben confundirse. Por un lado están los alimentos de los hijos, que buscan garantizar las necesidades de los menores.Por otro están los alimentos para el cónyuge, que pueden reconocerse cuando una persona no cuenta con recursos suficientes para sostenerse y se cumplen los requisitos correspondientes.Y existe además la liquidación de la sociedad conyugal, que es el proceso mediante el cual se determina qué bienes hacen parte del patrimonio que debe repartirse: “Son tres asuntos completamente independientes entre sí y conviene no mezclarlos”, advierte Castellanos.Por ejemplo, que una persona tenga participación en una vivienda no significa necesariamente que tenga dinero disponible todos los meses para pagar mercado, servicios, transporte o gastos médicos. La pregunta que debe responderse es si realmente cuenta con recursos suficientes para garantizar su subsistencia.Desde la entrada en vigencia de la Ley 2442 de 2024, cualquiera de los cónyuges puede solicitar el divorcio por su sola voluntad. La norma incorporó esta posibilidad como una nueva causal en el Código Civil. Esto significa que una persona no puede impedir que su pareja solicite el divorcio simplemente porque no está de acuerdo con la decisión.Pero una cosa es la terminación del matrimonio y otra muy distinta son las consecuencias económicas que pueden discutirse durante el proceso. Por eso, la persona que dependía económicamente de su pareja debe prestar atención a las condiciones del divorcio y no asumir que perderá automáticamente cualquier posibilidad de recibir apoyo económico.Antes de firmar documentos o aceptar una propuesta de divorcio, conviene separar las cuentas. Primero, establecer cuánto corresponde por los gastos y necesidades de los hijos, si los hay.Segundo, calcular cuánto necesita la persona que quedó sin ingresos para cubrir sus gastos básicos. Tercero, identificar los bienes que fueron adquiridos durante el matrimonio y que podrían hacer parte de la sociedad conyugal.También puede leer: Consejo de Estado anula regla de la DIAN sobre autorretención: ya no aplica a todos los pagosTambién es recomendable reunir desde el comienzo los documentos laborales, pensionales, bancarios, patrimoniales y familiares que permitan demostrar la situación económica.