La «fondamenta» de los incurables

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Una tarde de noviembre de 1977, Joseph Brodsky recibe en Venecia una llamada de Susan Sontag. Él se aloja en el Londra; ella, en el Gritti. Sontag acaba de encontrarse «en la piazza» con la violinista Olga Rudge , que la ha invitado a cenar. «¿Te refieres a la mujer de Pound?», pregunta el poeta. «Me da miedo ir sola. ¿Me acompañarías?». Brodsky acepta. Así comienza el episodio número 29 de los 51 que aparecen en 'Marca de agua', un ensayo que el Nobel ruso dedicó a la capital del Véneto y leo ahora en la edición de Adelphi —'Fondamenta degli incurabili'— que me ha regalado la profesora Elide Pitarello en mi visita a la ciudad. Joseph Brodsky conoce muy bien la obra y la vida de Ezra Pound . De joven había traducido gran parte de su obra al ruso y admirado su estilo, aunque esa fascinación ahora se ha erosionado y así se lo deja saber él a Sontag de camino. 'Los Cantos' apenas transmiten nada y se resiste a concederle a Pound la condición de mártir que muchos le atribuyeron luego de que fuese apresado y llevado a Estados Unidos por su apoyo a Mussolini . «Precisamente un poeta debería saber que el tiempo no conoce la distancia que separa Rapallo de Lituania». Brodsky tiene reparos en visitar a la violinista. Y se nota. Después de «callejear un poco», llegan a casa de Olga, en el «sestiere» de la Salute, una zona donde, según él, se concentra «un mayor número de extranjeros, angloparlantes en su mayoría». Brodsky también es un extranjero, forzado a serlo, pero tan extranjero como el resto. Su poesía molestó al sistema cultural soviético, por lo que, tras años de vigilancia y hostigamiento, se vio obligado a salir de la URSS. Tras una primera estadía en Venecia —ciudad a la que regresó en 17 ocasiones—, acabó instalándose en Estados Unidos. Una vez que llegan a casa de Olga Rudge , lo primero que ve al entrar es el busto de Pound en el suelo del salón. La cena prometida queda reducida a té y galletas. Olga defiende a Pound: sostiene que no era fascista, relativiza sus emisiones radiofónicas durante la guerra y se enzarza con Brosdky en un diálogo que Susan Sontag interrumpe. Se despiden y se marchan. «Al salir de la casa, doblamos la calle hacia la izquierda y dos minutos más tarde nos encontramos en la Fondamenta degli Incurabili». Con «fondamenta» Brodsky se refiere al tipo de calle veneciana que bordea el agua. Suelen encontrarse en Dorsoduro, junto a las Zattere y frente al canal de la Giudecca, donde el poeta solía pasar horas en cada una de sus numerosas visitas. La fondamenta a la que se refiere Brodsky en esta ocasión conserva la memoria del antiguo «Ospedale degli Incurabili» , fundado en el siglo XVI para atender a enfermos desahuciados. El edificio ya desaparecido da nombre a lo que Brodsky traduce como «Muelle de los Incurables». Gente sin remedio. «¡Ah, el antiguo y sugestivo poder del lenguaje! ¡Ah, esa legendaria habilidad de las palabras para comunicar más de lo que realmente dicen!». «Incurabili» hace surgir en Brodsky la Venecia de «la peste y las epidemias» que afectan no sólo a los desgraciados y los moribundos, también a los «poetas y compositores tuberculosos», a los «hombres de convicciones estúpidas» y a los «estetas locamente enamorados del lugar». La proximidad con la visita a Olga hace resonar en él todas las variantes: el enfermo, el poeta, quien permanece atrapado en sus ideas y quien ama un lugar hasta quedar preso de él. «El muelle se hace merecedor de su nombre, la realidad se alinea con el lenguaje». Es entonces cuando Brodsky formula la pregunta central: «Uno nunca sabe qué engendra qué: una experiencia un lenguaje, o un lenguaje una experiencia». De ahí la frase que contiene todo el episodio: «la metáfora es incurable». Brodsky se contempla «arrastrando los pies en una noche de viento por la Fondamenta cuyo nombre proclama su diagnóstico». Apestados, exiliados, incurables. Cierro el libro y escribo a la profesora Pitarello. La próxima vez que regrese a la ciudad, me contesta, iremos juntas a ese lugar, donde una placa de mármol conmemora al incurable poeta.