Manuel Antonio Domínguez, ¡bien de Rosa!

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Conocí a Manuel Antonio Domínguez hace años, muchos años, haciendo tiempo por Sevilla visitando sus galerías. Entré en una, ya extinta – Mecánica se llamaba–, en la que me paró en seco un sutil trabajo entre el dibujo y el 'collage' titulado 'El uniforme desbordado'. En él, su autor se servía de un delicado cordel rosa que unas veces desbordaba tanta heteronormatividad como asfixiaba a aquellos a los que rodeaba. «El artista está a punto de llegar. ¿Quieres que te explique él mismo el proyecto?». Y así fue. Y yo me quedé prendado de su potencia y significado. Ya entonces me tocó por primera vez la fibra. Exposiciones después, descubrí que ese hilo rosa iba mucho más allá del evidente símbolo LGTBi. Para Manuel Antonio, era además un símbolo de identidad personal y resistencia, una forma de darle la vuelta a esa sibilina forma de insultarle en el pueblo. Porque en el pueblo, su primo era «el nieto de Manuel Carrasco». Pero él era «Manolito el de Rosa». Y Rosa era su abuela, a mucha honra, pero ellos lo pronunciaban 'en minúscula', queriendo señalar realmente 'Manolito el gordito, gracioso, amanerado'. Con el paso del tiempo, Manuel Antonio Domínguez, antes Hombre sin Cabeza, se ha cobrado su venganza y sin necesidad de puños o palabras más altas. Lo ha hecho con su trabajo (basado en buena parte en la acuarela, esa técnica 'ensimismada' para muchos, quizás demasiado 'femenina'). Con él entró en el Museo ABC, en una de sus exposiciones más potentes ('La relación estable'. Búsquenla) , y que yo recuerdo con más cariño (¡qué gran labor ha hecho siempre ahí Óscar Alonso Molina con los emergentes que pasaban a medias carreras!). Y con él inunda ahora marquesinas, carteleras cinematográficas y redes sociales. Porque 'La bola negra' de Calvo y Ambrossi lleva su impronta; en su cartelería y en los créditos de inicio. Sus manchas y trazos hacen de contrapunto a una España en blanco y negro que buscó vericuetos para ser color e 'infectan' de vida y tolerancia fotos de época (algunas del archivo de este diario) y de los protagonistas de la cinta. ¡Bien de Rosa! El mejor homenaje a esa abuela, esa madre, esa tía... Estamos muy orgullosos.