Un megaestudio analiza a 8,8 millones de personas y confirma el peligro de sumar 100 gramos al día de ultraprocesados

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Los alimentos ultraprocesados están presentes en nuestro día a día y son muchas las personas que los consumen. Y no son nuevos, han ganado mucha presencia durante las últimas décadas. Al mismo tiempo, los investigadores tratan de determinar cómo se relaciona su consumo con la salud a largo plazo y si existe una cantidad a partir de la cual aumentan determinados riesgos para la salud.Han publicado un estudio en Family Medicine and Community Health que combina los resultados de 51 investigaciones en las que participaron 8.819.894 adultos. Los trabajos procedían de Europa, América, Oceanía y Asia y realizaron un seguimiento de sus participantes durante periodos que iban desde 2 a 32 años. Al comparar los distintos niveles de consumo, los investigadores encontraron que una mayor presencia de ultraprocesados en la dieta estaba asociada con un incremento del riesgo de varios problemas de salud.Los riesgos aumentan a medida que crece el consumo Una de las relaciones más destacadas apareció en el ámbito cardiovascular. Las personas que consumían más alimentos de este tipo presentaban un riesgo un 24 % mayor de sufrir algún problema cardiovascular. Además, al aumentar en 100 gramos la cantidad consumida diariamente, el riesgo asociado aumentaba un 14 %. En este grupo se incluyeron problemas como infartos, accidentes isquémicos transitorios, enfermedad coronaria, muerte por causas cardiovasculares e ictus.Algo parecido ocurrió al observar el cáncer. Un consumo elevado de ultraprocesados se relacionó con un riesgo un 12 % mayor, mientras que cada 100 gramos adicionales al día se asociaron con un incremento del 4 %. También apareció una relación con la mortalidad general: quienes tenían un consumo más elevado presentaron un riesgo del 18 % mayor de morir por cualquier causa, y cada 100 gramos adicionales diarios se asociaban con un aumento del 3 %.Los investigadores encontraron además señales relacionadas con el metabolismo. El consumo elevado se vinculó con un 24 % más de riesgo de síndrome metabólico o diabetes, un 11 % más de hipertensión y un 23 % más de sobrepeso u obesidad. En el caso del síndrome metabólico o la diabetes, cada incremento de 100 gramos diarios se relacionó con un aumento del 2 % del riesgo. El análisis también observó un incremento del 16 % por cada aumento del 10 % en la proporción de ultraprocesados de la dieta cuando esta se calculaba según su peso o aporte energético. Un nuevo estudio alerta sobre los alimentos ultraprocesados: estas son las enfermedades relacionadasTodo esto se extendió a otros ámbitos. Las personas con un consumo mayor presentaban un 31 % más de riesgo de enfermedades digestivas y un 27 % más de depresión o ansiedad. Estos resultados son muy relevantes porque varias de las enfermedades estudiadas pueden aparecer simultáneamente en una misma persona. Esta acumulación de problemas, conocida como multimorbilidad, constituye uno de los retos crecientes de la medicina preventiva.El papel del intestino y los procesos industriales Siempre que sea posible, es mejor evitar los alimentos ultraprocesados¿Qué podría explicar estas asociaciones? Una posibilidad se encuentra en el propio proceso de fabricación. Las transformaciones industriales pueden modificar la estructura de los alimentos y, potencialmente, la manera en que interactúan con el microbioma intestinal, formando miles de millones de microorganismos. Algunas investigaciones experimentales apuntan a que estos cambios podrían favorecer procesos relacionados con la inflamación o la resistencia a la insulina. También se investiga si determinados aditivos pueden producir efectos combinados cuando se consumen conjuntamente.Hay una cuestión muy importante que impide interpretar los resultados como una prueba de causa y efecto: la alimentación no existe aislada del resto del estilo de vida. Los estudios incluidos utilizaron cuestionarios, registros de alimentación y otros métodos basados en lo que los participantes declaraban consumir. Además, quienes comen muchos ultraprocesados pueden presentar simultáneamente otros hábitos o circunstancias que influyan en su salud. Los investigadores reconocen que no es posible eliminar por completo estos factores que crean confusión.Por tanto, el estudio no establece que un alimento concreto provoque una enfermedad ni permite señalar una cantidad diaria universalmente segura o perjudicial. Lo que muestra es un patrón consistente: dentro de las poblaciones estudiadas, un mayor consumo de ultraprocesados estuvo asociado con mayores riesgos de distintos problemas de salud. Comprender qué parte de esa relación procede del procesamiento de determinados ingredientes o del conjunto del estilo de vida será el siguiente desafío para la investigación nutricional.