Desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, el Kremlin ha utilizado con frecuencia la amenaza nuclear como mecanismo de intimidación y disuasión contra sus rivales de la OTAN. Pero este miércoles fue bastante más específico. En una nota diplomática enviada a la Alianza Atlántica acusó a los aliados de estar preparando operaciones militares para bloquear potencialmente Kaliningrado y dijo estar dispuesto a utilizar todo su arsenal, "incluidas las armas nucleares", para evitar que quede aislado del resto de Rusia. La cuestión es qué hay de cierto en las alegaciones rusas. Expertos consultados sostienen que no necesariamente ha cambiado la postura de la OTAN, pero sí la percepción que existe entre los aliados respecto a la vulnerabilidad rusa en Kaliningrado. O la forma en que sus medios y centros de análisis la están proyectando.Seguir leyendo....