La primera regla de la política contemporánea es que cuando estalla un problema, antes que buscar una solución lo fundamental es inventar un enemigo al cual achacarle la responsabilidad. Teniendo sobre quien descargar el malestar y la insatisfacción, el peso se aliviana y las cargas se reparten. Este gobierno –dirá el político– ha estado desde el minuto uno arrimando el hombro y dejándose la piel para arreglar este problema, pero con una oposición destructiva y con los poderes locales en manos de gente que actúa contra del pueblo y a favor de los intereses privados, es poco lo que podemos avanzar. Se gobierna y se combaten amenazas, las dos cosas al mismo tiempo, pero solo se levanta la mano si... Ver Más