El uso intensivo de las redes sociales está empezando a verse como un problema serio para la salud pública, sobre todo entre adolescentes y jóvenes. El nuevo Informe Mundial sobre la Felicidad sostiene que hay evidencia suficiente para relacionar muchas horas de pantalla con una caída del bienestar, sobre todo en las chicas y en los jóvenes con menos recursos.El dato más llamativo del estudio es que quienes pasan más de 7 horas al día en redes muestran niveles de bienestar mucho más bajos que quienes las usan menos de una hora al día. En el caso de las chicas de 15 años, la diferencia se nota más cuando se supera las cinco horas de uso diario.Además, en aquellos lugares donde las chicas no usaban redes sociales, estas eran más propensas a reportar una satisfacción completa con sus vidas. Asimismo las que tenían poco uso -menos de una hora al día- el nivel de satisfacción vital era mayor y disminuía cuando se aumentaba las horas. En cambio, en el sexo masculino este patrón solo se observó en Europa Occidental y en los países de habla inglesa.Ansiedad, FOMO y aislamientoLos investigadores señalan que este patrón no se explica solo por el tiempo de uso, sino también por la forma en que están diseñadas las plataformas. Según el informe, las redes amplifican emociones como la ansiedad, el miedo a perderse algo -el FOMO-, y la sensación de aislamiento.También aparece una idea que los autores llaman "product trap"(trampa del producto), es decir, muchas personas creen que estarían mejor si redujeran su uso, pero siguen conectadas porque parte de su vida social continúa en las plataformas, ya que sus amigos y conversaciones diarias están ahí.No obstante, la situación preocupa más en países de habla inglesa como en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, donde la satisfacción vital de los menores de 25 años ha caído con en la última década, casi un punto en una escala de 0 a 10. Pero en el resto de países la valoración de la vida entre los jóvenes ha subido de media durante el mismo periodo. Los autores creen que esta diferencia puede estar relacionada con factores sociales como el apoyo que reciben los adolescentes en su entorno.Más felicidad en el norteSi hablamos de la felicidad, los países nórdicos continúan en los puestos más altos. Finlandia vuelve a ocupar el primer puesto, seguida por Islandia y Dinamarca. Y destaca Costa Rica en la cuarta posición y demuestra que unas relaciones sociales fuertes pueden compensar en parte un nivel de riqueza menor que el de los países más avanzados económicamente. A España la sitúa en el puesto 41.El informe no propone prohibir las redes sociales, pero sí cambiar cómo funcionan y cómo se regulan. Entre las medidas que sugiere están rediseñar incentivos y fortalecer políticas de protección infantil, alfabetización digital, transparencia algorítmica y promoción de interacciones sociales saludables.El trabajo se apoya en datos de Gallup, el programa PISA de la OCDE y otras investigaciones analizadas por un equipo internacional liderado por la Universidad de Oxford. El profesor de Economía de esta universidad y uno de los editores del informe Jan-Emmanuel, declaró a Reuters que "debemos intentar devolver el componente social a las redes sociales".Aunque subraya que el contenido impulsado por algoritmos, consumido de forma pasiva y mayoritariamente de tipo influencer, tenía un impacto más negativo en los usuarios que una plataforma que conecta a las personas socialmente.Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.