En el fondo de una mina inundada de Alemania, a 2.000 metros de profundidad y sin oxígeno, sobrevive una comunidad de microorganismos que nadie diseñó para limpiar nada. Sin embargo, un equipo de científicos alemanes y españoles acaba de descubrir que esas bacterias son capaces de convertir uranio disuelto en un mineral estable, y de hacerlo casi por completo