Ningún imperio se sostiene solo con la figura del rey. Detrás de los faraones existía una red de gobernadores, comerciantes y comandantes que hacía funcionar el Estado egipcio, y hasta ahora esa red había permanecido casi anónima. Tres tumbas recién descubiertas en la necrópolis de Saqqara acaban de ponerle nombre, cargo y hasta árbol genealógico a tres de esos hombres