Andreas Prins (SUSE): «Ya no confiamos en los hiperescaladores de EE.UU. El sentimiento es uniforme en Europa»

Wait 5 sec.

La suspensión temporal del acceso a Claude Fable 5 y Mythos por parte del gobierno americano en junio de 2026 tuvo un efecto inesperado en Europa: hacer tangible una amenaza de la que se llevaba hablando en abstracto desde hacía años. Andreas Prins, director global de Soluciones Soberanas de SUSE, una de las mayores empresas de infraestructura de código abierto del mundo, habla con Xataka sobre lo que ese episodio revela de la dependencia tecnológica europea — y de por qué el código abierto es, en su opinión, la única salida real.Lo entrevista Amparo Babiloni para Xataka el 19 de julio.«La suspensión de Fable 5 fue una señal de alerta temprana, no una crisis»Para Prins, el momento más interesante que surgió del bloqueo americano a los modelos de Anthropic fue la toma de conciencia que provocó en las empresas: «A menudo hablábamos de soberanía, resiliencia digital e independencia, pero nunca al nivel de que un gobierno retire de forma efectiva un software. La gente de repente se dio cuenta de que la dependencia es real.»Los directivos que antes «corrían a implementar Gemini, Anthropic o los proveedores globales como OpenAI» ahora se plantean: «Probablemente no necesito el modelo más nuevo y espectacular; lo que necesito es un modelo que pueda controlar, que se ejecute en mis propias instalaciones o en mi centro de datos, con software de código abierto que pueda auditar e inspeccionar.»El matiz que añade Prins es importante: si la suspensión hubiera ocurrido seis meses más tarde, cuando las empresas europeas ya tuvieran procesos de atención al cliente, toma de decisiones o chatbots internos funcionando sobre esos modelos, el impacto habría sido «muchísimo mayor». Llegó pronto. Fue una alerta, no un desastre.«El riesgo de inundación holandesa es menor que el riesgo de que AWS apague el enchufe»Para ilustrar cómo ha cambiado la percepción del riesgo en Europa, Prins cuenta el caso de una empresa neerlandesa que hizo un análisis de riesgo de su infraestructura. Tenía su entorno principal en un centro de datos en Frankfurt gestionado por un hiperescalador americano, y un centro de datos de respaldo por debajo del nivel del mar en Países Bajos.La pregunta era si mantener el backup en Países Bajos valía la pena dado el riesgo de inundación. La conclusión del análisis: «El riesgo de inundación por rotura de diques era menor que el riesgo de que un hiperescalador estadounidense desconectara el enchufe para los clientes europeos.»Es decir: las empresas europeas han llegado al punto en que consideran que el riesgo geopolítico de depender de infraestructura tecnológica americana es cuantificable y significativo. No es un sentimiento abstracto.El código abierto como única salida realPrins trabaja en una empresa de código abierto, pero defiende que su posición va más allá del interés comercial: «Para alcanzar los niveles de cumplimiento más estrictos que exige la Cloud Act, la única vía viable es el uso de código abierto.» Las ventajas: auditabilidad (puedes inspeccionar el código), bifurcación (puedes hacer un fork si el proveedor cambia la dirección) y velocidad de salida (puedes migrar a otro sistema con menor coste).Lo contrapone con el modelo de los hiperescaladores: «Atrapan a los clientes con costes de entrada bajos y mercados complejos, cuyos costes y dependencias a largo plazo suelen subestimarse.»La ironía que señala: «Hay excelentes alternativas de código abierto en Europa, pero suelen ser invisibles. Yo mismo me sorprendí al ver el potencial que ya tenemos aquí.» En España cita Penpot (la alternativa open-source a Figma desarrollada en España) y la alianza SUSE-OpenChip para hardware RISC-V soberano europeo.La dependencia de Europa de la tecnología de fuera es más profunda de lo que parece: desde chips hasta sistemas operativos y ahora modelos de IA, la brecha tecnológica se ha vuelto una vulnerabilidad estratégica documentada. La independencia tecnológica de Europa frente a Nvidia, AWS y los gigantes americanos de IA es la apuesta que articulan tanto Alemania y Francia en el acuerdo de defensa como la propia Comisión Europea en su paquete de soberanía tecnológica. La definitiva pérdida de apelación de Google por Android muestra que Europa puede aplicar sus herramientas regulatorias con efecto real, aunque el timing siempre va por detrás del desarrollo tecnológico.Mi valoraciónLa entrevista con Prins articula algo que los hechos de las últimas semanas han hecho cada vez más obvio: el debate europeo sobre soberanía digital ha pasado de ser abstracto a ser urgente porque hubo una instancia concreta en que un gobierno americano bloqueó el acceso a modelos de IA que empresas europeas usaban. Eso cambia la naturaleza del argumento de «teórico pero importante» a «nos pasó y podría volver a pasar.»Lo que más me convence es el cambio de mentalidad en las empresas que describe Prins: dejar de perseguir el modelo más potente y empezar a preguntar «¿qué modelo puedo controlar?» es exactamente la narrativa que hace viable el ecosistema de alternativas europeas abiertas. Lo que más me preocupa es su propio diagnóstico sobre la ciudadanía: la gente no va a dejar de usar ChatGPT o Google voluntariamente. La soberanía digital que importa es la de las instituciones y las empresas, no la del usuario de calle.Preguntas frecuentes¿Qué es SUSE y por qué es relevante en el debate de soberanía digital?SUSE es una empresa de software de infraestructura basada en código abierto (Linux, Kubernetes, y plataformas cloud), con sede en Alemania y operaciones globales. Es relevante en el debate de soberanía digital porque proporciona alternativas a las capas de infraestructura donde los hiperescaladores americanos (AWS, Azure, Google Cloud) dominan actualmente.¿Qué es el Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica?El Paquete Europeo de Soberanía Tecnológica es una iniciativa de la Comisión Europea que incluye medidas para reducir la dependencia de Europa en tecnología americana y china. Incluye la Cloud and AI Development Act, que establece requisitos para que los servicios críticos europeos no dependan de proveedores únicos extranjeros. Está en fase de desarrollo legislativo.¿Realmente existe una alternativa europea competitiva a AWS, Azure y Google Cloud?Existen alternativas europeas en fases distintas de madurez: Scaleway (Francia), Hetzner (Alemania), OVHcloud (Francia), Gaia-X (consorcio europeo). Son más pequeñas, tienen menos servicios y menor presencia global que los hiperescaladores americanos. Para cargas de trabajo de IA de frontera a escala masiva, todavía no hay alternativa europea comparable. Para cargas de trabajo de cumplimiento regulatorio y datos sensibles, la alternativa europea ya es viable.La noticia Andreas Prins (SUSE): «Ya no confiamos en los hiperescaladores de EE.UU. El sentimiento es uniforme en Europa» fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Natalia Polo.