Tras una intensa rúa y una buena ristra de actuaciones musicales, sobre las 22.15 horas, al fin aparecieron en la Plaza de Cibeles los 26 campeones del mundo, destape que desató una preciosa psicosis colectiva en el centro de Madrid. Salieron de uno en uno, acompañados de algunas de sus canciones predilectas y con bailecitos incluidos. Mikel Merino, heroico goleador ante Portugal y Bélgica; Lamine Yamal , envidiable su currículum con 19 años; Cucurella, amo de la fiesta y flamante fichaje del Madrid; Unai Simón, mejor portero del torneo; y Ferran Torres , protagonista por antonomasia de la final, fueron los más ovacionados por los aficionados. Al menos hasta que Rodri hizo acto de presencia, recibido el histórico centrocampista por sus compañeros con un pasillo repleto de collejas y carantoñas. Fue el capitán el primero en amarrar el micro y elevar la temperatura en la plaza, como en su día hicieron Pepe Reina y Morata. «¡Somos campeones del mundo. Viva la madre que me parió, viva la madre que les parió, viva el Rey y Viva España! », gritó, ya afónico, el madrileño antes de que Luis de la Fuente, padre y arquitecto de este maravilloso grupo, se uniese a sus pupilos. «Nuestro éxito es el vuestro. Tenemos la suerte de tener 26 fantásticas personas, es un honor poder entrenarles. Juntos somos más fuertes; Viva España», aseguró el riojano, que acabó siendo manteado. Rápidamente, Rodri volvió a la carga: «Parecía que habíamos ganado la Copa Cola Cola, pero hemos ganado la Copa del Mundo. Me gustaría acordarme de una persona que es muy especial para mí, que muchas veces ha sido injustamente criticada, y ese es Ferran», aunque el azulgrana, copa de vino en mano, fue presa de la vergüenza y no quiso darse un baño de masas que hubiese sido absolutamente merecido. En ese momento, el jolgorio se adueñó del escenario, Borja Iglesias se puso a los mandos de la mesa de mezclas y todos los integrantes del combinado se fundieron en un baile de pura fraternidad. Una de las artistas más seguidas de nuestra geografía, Aitana, puso el colofón con una actuación en directo que hizo vibrar por enésima vez a Cibeles gracias a su tema 'Superestrella', ese que tantas veces ha sonado en el vestuario del equipo. Solo faltaba una pizca de emotividad para redondear la celebración, y los conductores de la velada, entre ellos Ibai Llanos, recordaron a María Caamaño , la 'Princesa guerrera futbolera', una fiel seguidora de la selección, que servía de inspiración a los propios deportistas, y que falleció a los 13 años de edad hace solo unos meses por una extraña enfermedad (sarcoma de Ewing). Así, y con toda la agenda completa, Rodri y sus compañeros elevaron la copa del mundo al cielo de Madrid entre confeti y un sinfín de aplausos.