La inesperada revelación de la corista de un mítico grupo de la Movida: «Me acosté con la mitad que Julio Iglesias»

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Jesús (69) eligió la soledad como forma de vida hace más de una década. Como amante de la libertad, se considera un hombre feliz como cabrero en el pequeño municipio de San Pedro Manrique, en Soria. Pero también reconoce que una buena compañía no tiene precio y por ese motivo acudió a 'First Dates Summer' en busca de una mujer inteligente, independiente y atractiva. La descripción de su mujer ideal parecía hecha a medida de Tesa (66), una artista valenciana que en su juventud fue corista del grupo Zombies, uno de los grandes nombres de la 'new wave' española de los años 80. Considera que ya ha vivido todo lo que quería y solo aspira a tener paz, tranquilidad y un nietecito. «Soy feliz desde que me levanto hasta que me acuesto», aseguró en su presentación. Por fin, a su edad, se lleva bien consigo misma y puede dedicarse en exclusiva a sí misma en vez de a cuidar a los demás. Para Tesa el requisito más importante es que su potencial compañero de vida fuese un hombre de gran corazón. Y, a poder ser, algo maniático. «Es muy complicado llevar ese tipo de relación, pero es que me gustan misteriosos. En cuanto veo de qué va, si no me acaba de convencer…», explicó. A Carlos Sobera le bastaron unos pocos minutos charlando con los dos solteros para afirmar lo adecuados que eran mutuamente el uno para el otro. De hecho, vaticinó que llegarían a ser pareja una vez los presentase. No andaba muy desencaminado el presentador. La química apareció incluso antes de sentarse a la mesa. Jesús recibió a su cita tocando la bandurria, y en ese mismo momento, ella quedó deslumbrada con sus dotes musicales, pero también con su físico. En lugar de los dos besos de rigor, lo saludaba con un fuerte abrazo. «Está duro como una piedra», apuntaba justo después en los totales, donde lo describía como «divino». «Es guapo, es rudo, tiene pelo en el pecho…», enumeraba la soltera. El soriano, por su parte, comentaba que su cita «sigue manteniendo ese morbillo de su juventud». El flechazo ocurrió de forma instantánea. Jesús y Tesa se sumergieron nada más conocerse en la conversación y se olvidaron del resto del mundo. Incluso de Carlos Sobera, que mutó de presentador a sujetavelas de la pareja. «Este hombre no calla, has visto que lo cuenta todo en un momento… Esto va muy deprisa. Van a lo suyo, no hacen caso a nadie ni a nada…», lanzaba al aire el jefe de sala de 'First Dates' sin que ninguno de los comensales reparara en él. Para cuando se quedaron solos, Jesús ya le había contado pormenorizadamente a Tesa su día a día con las cabras y cómo los lobos su rebaño ha mermado de forma dramática en pocos años por culpa del ataque de los lobos. Tanto es así que se plantea un cambio de vida. Todavía no sabe a qué se quiere dedicar después, pero sabe que no va para sacerdote. Ya lo intentó en su juventud y se tuvo que marchar porque no se veía capaz de asumir el voto del celibato. La valenciana, mientras tanto, lo escuchaba atenta. Le parecía una persona muy interesante y a la que podía leer como un libro abierto. «Es una persona buena, y la gente de buen corazón me gusta mucho», señalaba en privado. Después era el turno de la soltera de narrar su juventud como corista de Zombies. «La fiesta la disfruté totalmente, pero como siempre estaba drogada no me acuerdo de nada», confesó. Era apenas una niña de 17 años que se dio, por amor, a la vida de la Movida de «sexo, droga y rock & roll». «Yo me habré acostado con no se cuántos, no quiero decir ni el número… Pero vamos, la mitad que Julio Iglesias», reveló. Jesús pensó que el gran bagaje de Tesa significaba que había vivido intensamente. Con un beso burbujeante en el jacuzzi del reservado y un baile a ritmo de 'Groenlandia', sellaron la velada antes de darse un 'sí' mayúsculo en la decisión final. Porque, según Jesús, «las personas se encuentran, las montañas no».