Un cambio de ciclo en La Roja nada traumático

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Nada más conseguir la segunda estrella de campeones del mundo, cuando todavía los futbolistas lo estaban asimilando en el propio terreno de juego, los más veteranos ya pensaban en el próximo reto. Lo desveló Luis de la Fuente. Varios de los profesionales que más tiempo llevan bajo sus órdenes le preguntaron: «Míster, ¿y ahora qué nos queda por ganar? Porque hemos ganado todo en todas las categorías». El seleccionador optó por mirar solo al presente. «Nos queda por ganar el próximo partido de septiembre, porque este equipo es incansable», respondió. Se refería al duelo de la fase de grupos de la Liga de Naciones frente a Inglaterra. El combinado que ha construido el riojano prácticamente desde la base tiene un futuro prometedor que no requerirá cambios drásticos. En la cita de Estados Unidos, México y Canadá ha sido el sexto más joven de los 48 que han participado con una media de edad de 26,73 años, lo que indica que, salvo algún contratiempo inesperado, la mayor parte de ellos puede alcanzar en perfectas condiciones la Eurocopa de 2028 que se disputará en Reino Unido e Irlanda. Alimenta además la posibilidad de poder reeditar el título que se logró en Alemania. España cuenta con una base sólida que va permitir a sus integrantes seguir creciendo los próximos años. La idea de juego está sobradamente interiorizada y ha quedado demostrado que es muy válida para incrementar el palmarés. La mezcla de veteranía y juventud de la que se ha dotado el seleccionador y una forma de competir más madura le augura un futuro más que prometedor y sin grandes dificultades para encontrar piezas de recambio de cara a próximas citas. De la Fuente tendrá que reconstruir muy poco porque todavía no se avecina un cambio de ciclo de cara al próximo Mundial de 2030. Once de los jugadores con los que cuenta en la actualidad no superan los 25 años, por lo que alcanzarán lo que tradicionalmente se considera como la cúspide de sus carreras en los próximos cuatro años. Entre ellos están nombres como los de Lamine Yamal, Pedri, Gavi, Pau Cubarsí, Dean Huijsen o Nico Williams, que ya han tenido un peso muy importante a pesar de su juventud y a los que todavía les queda una evolución que puede aportar mucho más poso a la selección. Ocho son los jugadores que están dentro de la treintena y que, a priori, serán a los que el riojano deberá de encontrar un relevo. Rodri, Laporte, Merino, Fabián, entre otros, será bastante más complicado que estén en el próximo campeonato del mundo, pero hay mimbres suficientes para que la transición no sea traumática. En una tesitura algo menos complicada están Unai Simón, Olmo, Zubimendi, Ferran, Oyarzabal, Cucurella y Porro que, con una veintena larga, habrá que ver en qué condiciones están para entonces. Tampoco preocupa en exceso porque los más jóvenes también vienen pegando fuerte. España ha conseguido recientemente por decimotercera ocasión el Europeo Sub'19, signo evidente de que la cantera sigue produciendo talento, jóvenes técnicamente dotados y capaces de integrarse a la perfección en el estilo de juego de La Roja. Dentro de cuatro años, además, el Mundial tendrá a España como una de las sedes, con la consiguiente motivación que supondrá para los elegidos por el apoyo que encontrarán en las gradas. Todavía falta, y no hay que tener prisa. El Europeo es el siguiente paso. Volver a lograrlo supondría igualar los méritos del combinado que ascendió a La Roja al firmamento hace 16 años. Después de ganarlo todo quedan más retos. Desde que Brasil ganó dos Mundiales consecutivos –1958 y 1962–, ninguna selección masculina ha logrado revalidar el trofeo.