La capacidad de proyección estratégica de España quedó patente en las aguas del océano Pacífico. La fragata F-101 'Álvaro de Bazán', con base en Ferrol, ejecutó con éxito el lanzamiento de un misil antibuque RGM-84 Harpoon en un escenario de alta exigencia táctica. El proyectil impactó contra un blanco de superficie y culminó una operación de fuego real que reafirma el peso militar español.El escenario de esta demostración de fuerza fue el ejercicio multinacional RIMPAC 2026, considerado el mayor despliegue naval y aéreo del planeta. La Marina de los Estados Unidos organiza este adiestramiento cada dos años en el entorno del archipiélago de Hawái. La cita reúne a más de una treintena de naciones aliadas y decenas de buques para poner a prueba sus sistemas de combate.El objetivo designado para la unidad española no era un blanco menor. El misil perforó la estructura del ex-USS 'Peleliu', un antiguo buque de asalto anfibio de la clase Tarawa retirado del servicio activo hace nueve años. Según detalla el portal especializado Defensa.com, el uso de esta embarcación como diana flotante permite a las dotaciones evaluar el daño cinético de su arsenal.Ataque coordinado con JapónLa destrucción del navío norteamericano no fue una acción aislada. El disparo de la fragata española se llevó a cabo en perfecta sincronización con el destructor japonés JS 'Kongo'. Esta ofensiva combinada sirvió para comprobar la interoperabilidad entre plataformas de distintas naciones y afinar los sistemas de mando y control compartidos.El hundimiento controlado de buques representa uno de los retos operativos de mayor complejidad y realismo. Antes de abrir fuego, las fuerzas de la coalición desplegaron un exhaustivo dispositivo de seguridad marítima y aérea. A ello se sumó la aplicación de estrictos protocolos medioambientales para garantizar la protección de la fauna marina en la región hawaiana.Capacidad de disuasiónEl éxito de la misión ratifica la fiabilidad del sistema de combate integrado en la clase F-100. El misil Harpoon otorga a la unidad la capacidad de neutralizar amenazas a gran distancia, explotando los datos proporcionados por los sensores del buque y la red de inteligencia de la flota aliada.Desde la Armada subrayaron que la preparación constante constituye la mejor herramienta de disuasión. La participación en un entorno tan exigente obliga a los marinos españoles a planificar y ejecutar misiones bajo los estándares operativos estadounidenses. De este modo, España consolida su papel estratégico como socio capacitado para operar junto a las marinas más avanzadas.