Mauricio (37 años) renuncia a una vida cómoda para construir una casa de madera, paja y barro en el monte: "En la ciudad vivimos tan acelerados que dejamos de lado el respirar, el disfrutar..."

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En un contexto en el que cada vez más personas cuestionan el ritmo acelerado de la vida en las grandes ciudades y buscan alternativas más sostenibles y conscientes, historias como la suya reflejan un cambio de mentalidad que va más allá de una simple mudanza: es una transformación profunda en la forma de entender el trabajo, la familia y el propósito vital de cada uno.Seguir leyendo....