El agujero negro del centro de la Vía Láctea parece dormido, pero unas nubes que brillan sin motivo acaban de delatar su pasado. Sagitario A despertó hace unos 200 años y el eco de aquella llamarada todavía continúa viajando por la galaxia*
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El telescopio IXPE detectó rayos X polarizados rebotando en nubes frías que, por sí solas, deberían permanecer oscuras. La dirección de esa luz señala directamente al agujero negro supermasivo y permite reconstruir uno de sus episodios de alimentación más recientes.