Nos dijeron que era imposible y casi logran que nos lo creyéramos. Este verano la vuelta al vermut en el pueblo ha sido tan gratificante como siempre pero entre las rendijas de los cubitos deshaciéndose en el vaso se ha colado un «tenía usted razón, padre». Ingenieros, comerciales, profesores, mecánicos…. han vuelto este año a la España vaciada dispuestos a reconocer sus errores, fruto de la soberbia de un mundo que endiosó a los niños arrebatando dignidad a los mayores. Si ante el furgón de la fruta los nietos cuentan a sus amigos que ellos también estuvieron viendo al Papa en Madrid o en Barcelona, los hijos relatan a sus amigos de infancia que hasta los dieciséis ellos tampoco van... Ver Más