En Pornainen, un municipio finlandés de unos 5.000 habitantes, la calefacción ya no depende principalmente de quemar petróleo o madera. Buena parte del calor que llega a sus edificios procede de un enorme depósito lleno de piedra triturada que almacena energía durante días e incluso semanas.La instalación, desarrollada por Polar Night Energy para la empresa local Loviisan Lämpö, es la mayor batería de arena comercial en funcionamiento. Mide unos 13 metros de alto, 15 de ancho y contiene alrededor de 2.000 toneladas de esteatita triturada, un material parecido a la arena que soporta temperaturas muy elevadas.Una batería que guarda calor en lugar de electricidad La batería en cuestión mide unos 13 metros de alto, 15 de ancho y almacena cerca de 2.000 toneladas de arena | Fotografía: Polar Night EnergyEl nombre puede llevar a engaño, porque este sistema no funciona como la batería de un móvil o un coche eléctrico. Su objetivo es almacenar calor para utilizarlo más tarde en la red de calefacción del municipio.Cuando sobra electricidad o su precio es bajo, unas resistencias calientan el material del interior del depósito. El grueso aislamiento mantiene esa energía atrapada hasta que se necesita. En ese momento, el aire circula por un intercambiador y calienta el agua que después se distribuye por viviendas y edificios públicos.En la práctica, funciona como una especie de termo gigantesco. Permite aprovechar la electricidad producida por el viento y el sol cuando hay abundancia, aunque la demanda de calefacción llegue muchas horas o días después. Es el mismo principio que está despertando interés en la industria, donde las baterías de arena podrían sustituir parte del petróleo utilizado para producir vapor.La instalación de Pornainen ofrece 1 MW de potencia térmica y puede guardar hasta 100 MWh de calor. Es aproximadamente diez veces mayor que el primer sistema comercial que Polar Night Energy puso en marcha en Kankaanpää en 2022.Una carga puede cubrir hasta un mes de calefacciónCon el depósito lleno, la batería puede cubrir hasta casi un mes de demanda durante el verano. En invierno, cuando las temperaturas caen y el consumo se dispara, esa misma energía basta para aproximadamente una semana.La empresa calcula que el sistema ha reducido cerca de un 70% las emisiones de la red de calefacción y alrededor de un 60% el uso de astillas de madera. La antigua planta de biomasa no ha desaparecido, pero queda reservada para los momentos de mayor demanda y como sistema de respaldo.Una de sus ventajas es que no necesita litio, cobalto ni otros materiales difíciles de obtener. También puede conservar calor durante más tiempo que muchas baterías convencionales. Otros proyectos europeos buscan algo parecido con tecnologías distintas, como la gran batería de hierro y aire que almacenará energía limpia durante 100 horas.Su principal límite es que está pensada para producir calor, no para devolver electricidad a la red. Convertir nuevamente ese calor en corriente supone perder bastante energía, aunque Polar Night Energy ya trabaja en sistemas capaces de ofrecer ambas cosas.De esta manera, Pornainen demuestra que una solución aparentemente sencilla puede resolver una parte importante del problema de las energías renovables: guardar la energía cuando sobra y utilizarla mucho después, justo cuando más falta hace.