Andalucía tiene el 36% de su superficie costera urbanizada, con 46 puntos críticos identificados y un coste de reparaciones que ronda los 48,3 millones de euros, una quinta parte de todo lo gastado en el conjunto de España. Son datos que recoge el informe Destrucción a toda costa 2026, publicado por Greenpeace, que dedica uno de sus capítulos más extensos a la región andaluza, a la que describe como una comunidad que atraviesa "una crisis irreversible en su modelo de desarrollo territorial".Tras años de relativa tregua inmobiliaria, la organización denuncia una nueva ola de macroproyectos que amenaza los últimos reductos vírgenes de su litoral, mientras el cambio climático golpea con una intensidad sin precedentes un territorio que ya tiene eEl retorno del ladrillo a los últimos paraísos vírgenesPese al estado de fragilidad de la costa andaluza, gobiernos locales y autonómicos siguen facilitando proyectos urbanísticos a través de cambios en el planeamiento, según denuncia el informe de la organización ecologista. Solo la justicia y la movilización ciudadana están actuando, según Greenpeace, de contrapeso frente a lo que la organización califica de "modelo de asfalto y cemento insostenible".Retirada de algas en una playa de Tarifa.-Andrés Carrasco/GreenpeaceEn Huelva, el proyecto Sagitta, en El Rompido (Cartaya), plantea 1.000 viviendas, hoteles y un campo de golf sobre una masa forestal de pinar en segunda línea de playa, pese a la falta de recursos hídricos garantizados, el déficit de depuración y la amenaza sobre el enebro costero, especie protegida. El caso está actualmente en los tribunales.En Cádiz, la venta de 180 hectáreas bajo triple protección ambiental —Parque Natural del Estrecho, Red Natura 2000 y Reserva de la Biosfera— en El Lentiscal, cerca de la ensenada de Bolonia (Tarifa), por parte de Endesa a la promotora Altanea, ha generado alarma pese a que el Tribunal Supremo ha ratificado que estos suelos deben clasificarse como no urbanizables. El colectivo Agaden-Ecologistas en Acción ha presentado 157 alegaciones contra un megaproyecto urbanístico en el norte de la playa de Los Lances.En Málaga, un complejo hotelero de 300.000 metros cuadrados proyectado en las dunas de El Barronal (Las Chapas, Marbella) supondría la destrucción irreversible de uno de los últimos sistemas dunares de la localidad, agravando la erosión que ya sufre este tramo de costa.Destrozos en la playa de El Portil, en Huelva.-Pedro Armestre/GreenpeaceEn Almería, el proyecto Retamar/El Toyo II contempla 323 viviendas sobre 12 hectáreas en la franja de amortiguación del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, denunciado ante el Seprona por la destrucción del azufaifar, un hábitat de interés comunitario. Por su parte, el hotel de El Algarrobico sigue en pie veinte años después de paralizarse las obras, aunque el último dictamen del Consejo Consultivo de Andalucía declara nula de pleno derecho su licencia, lo que elimina ya cualquier obstáculo administrativo para su demolición. El proyecto Macenas Mediterranean Resort, en Mojácar, plantea además un consumo hídrico crítico en una zona de grave estrés hídrico, afectando a flora endémica y a la población de tortugas moras del entorno.Biodiversidad costera: una crisis sin precedentesEl informe alerta de una degradación acelerada de la biodiversidad marina andaluza, impulsada por especies invasoras, la tropicalización del Mediterráneo y decisiones geopolíticas que han relajado la protección ambiental. El alga asiática Rugulopteryx okamurae, declarada por la Junta de Andalucía en situación de "fuerza mayor y extrema necesidad", se propaga sin control desde su llegada al Estrecho de Gibraltar en 2016, sepultando corales en el mar de Alborán y asfixiando praderas de posidonia. Solo el sector pesquero de Tarifa pierde ya más de tres millones de euros anuales por los destrozos que provoca en aparejos y redes.El Rancho Pichilín, en Matalascañas, a punto de caerse al vacío.-Pedro Armestre/GreenpeaceEl calentamiento del agua ha traído además especies como el pez león, depredador de origen indopacífico, y avistamientos inusuales de tiburón ballena, que confirman la ruptura del equilibrio térmico en la zona. Un factor añadido de riesgo, según el informe, es el reciente Tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar, que omite medidas de protección ecológica: desprotege casi 25.000 hectáreas de la Zona de Especial Conservación del Estrecho Oriental, simplifica trámites aduaneros y permite el bunkering —repostaje de barco a barco— sin inspecciones previas, perpetuando el riesgo de vertidos de hidrocarburos en uno de los corredores migratorios más importantes del sur de Europa.La factura de los temporales, provincia por provinciaEl modelo de gestión basado en diques rígidos y reposición artificial de arena ha fracasado, según Greenpeace, traduciéndose en un gasto público recurrente que el siguiente temporal se lleva de vuelta al mar. El documento denuncia además que la Junta de Andalucía usó en 2026 fondos del canon del agua —un impuesto finalista destinado a depuración y potabilización— para financiar ayudas por los daños de las inundaciones, dejando pendientes obras de saneamiento urgentes.reportajesPlayas andaluzas en riesgo de 'borrado' Francisco RomeroEl desglose de gastos de emergencia por provincia fue el siguiente: en Málaga, 1,3 millones de euros repartidos entre sus 14 municipios costeros, de Nerja a Manilva. En Cádiz, 6,2 millones de euros, el mayor presupuesto de toda España este año; San Fernando necesitó un millón de euros para su segunda regeneración consecutiva de la playa de Camposoto con 200.000 metros cúbicos de arena, mientras otros diez municipios sufrieron daños: Conil, Chipiona, Vejer (El Palmar), San Roque, Sanlúcar de Barrameda, Rota, Chiclana, El Puerto de Santa María, Barbate y Tarifa.En Huelva, 7,3 millones de euros solo en Matalascañas (Almonte), y 4,3 millones más en La Antilla, Islantilla, Isla Cristina y Malagón. En Granada, 2,9 millones de euros en Salobreña, Motril, Almuñécar, Albuñol y Polopos-La Mamola; el espigón de playa Granada, en Motril, construido con un coste de 5,8 millones de euros, sufrió daños apenas meses después de su construcción, y según denuncia Ecologistas en Acción no ha resuelto sino agravado los problemas de erosión. En Almería, 700.000 euros para Adra y El Ejido (playa de Balerma). A esto se suma un proyecto de espigones en la playa de Los Baños del Carmen (Málaga capital), de casi cinco millones de euros, no vinculado a los temporales de este año.En conjunto, las borrascas invernales supusieron una factura de 23,5 millones de euros en parches temporales para toda Andalucía, según los cálculos de Greenpeace, que aseguran haber solicitado estos datos a la Dirección General de la Costa y el Mar sin obtener respuesta oficial. Un informe técnico del propio Ministerio, emitido en junio de 2026, reconoce que buena parte de las regeneraciones realizadas en 2025 "quedaron prácticamente anuladas o barridas por la agresividad de los nuevos temporales".Bañistas en la playa de Matalascañas, en Huelva.-Pedro Armestre/GreenpeaceEl golpe al empleo turísticoEl turismo representa el 12% del PIB andaluz y da empleo a más de 482.000 personas, superando el medio millón en temporada alta; en provincias como Málaga o Cádiz, el 70% de estos empleos se concentra en la hostelería de las zonas litorales.Según la Red de Información Ambiental de Andalucía, se prevé una pérdida irreversible de entre 5 y 25 metros de ancho de playa útil para 2050. Aplicando la fórmula de capacidad de carga costera —un 1% de empleo perdido por cada metro de playa seca—, un escenario de riesgo medio, con una pérdida de diez metros, supondría una caída del 10% en la ocupación hotelera y la destrucción o precarización de 41.000 puestos de trabajo. Si la pérdida llegara a los veinte metros, el descenso de la ocupación oscilaría entre el 20% y el 25%, es decir, uno de cada cinco empleos del sector.El informe sitúa el riesgo extremo en tres zonas concretas: la Bahía de Cádiz (playas de la Victoria, Cortadura o Valdelagrana), la Costa del Sol (Puerto Banús, Fuengirola, Benalmádena) y el litoral de Huelva (Matalascañas). En conjunto, cada metro de playa útil que desaparece por la rigidez del cemento y el cambio climático amenaza, directa e indirectamente, cerca de 4.000 puestos de trabajo en Andalucía.Los ejemplos que sí funcionanFrente a este panorama, el informe destaca varias actuaciones pioneras que demuestran, según Greenpeace, que "dar espacio a la naturaleza es la estrategia más duradera y económica". Entre ellas figuran el derribo del Hotel Vista de Rey, en Benalmádena (Málaga), sacado a concurso público para su demolición tras declararse ilegal su licencia de obras; el retranqueo del chiringuito El Camarón, en Punta Umbría (Huelva), con una reducción del 75% de su estructura fija de hormigón.O también el cuidado dunar en Urbasur, en Isla Cristina (Huelva), con la eliminación de accesos caóticos y la instalación de pasarelas elevadas de madera y vegetación autóctona para frenar la erosión por pisoteo; y la liberación de la duna de El Cenicero, en Torrox (Málaga), con la retirada de escombros que impedían la circulación eólica del sedimento, permitiendo que la playa se regenere de forma autónoma y sin coste público recurrente.