Unos fragmentos de huevo fosilizado han devuelto a la vida a uno de los depredadores más insólitos de Australia. La evidencia apunta a cocodrilos terrestres capaces de trepar y quizá lanzarse desde los árboles para atacar a sus presas

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Las cáscaras halladas en Queensland pertenecieron a los mekosuquinos, un linaje muy distinto de los cocodrilos acuáticos actuales. Su anatomía y el entorno en el que vivieron sugieren que algunos desarrollaron estrategias de caza tan extrañas que durante años parecieron imposibles.