El brillo misterioso del centro de nuestra galaxia podría ser debido a la materia oscura

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En el corazón de la Vía Láctea se esconde uno de los misterios más fascinantes de la astrofísica: un misterioso resplandor de rayos gamma conocido como exceso del centro galáctico. Durante años, la comunidad científica ha intentado saber más acerca del origen de esta tenue luz que se extiende a lo largo de miles de años luz alrededor del centro de la galaxia. Ahora, un equipo internacional liderado por científicos de la Universidad de Viena y el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley ha vuelto a examinar este fenómeno utilizando herramientas de inteligencia artificial, reabriendo una hipótesis: la posibilidad de que estemos presenciando la huella directa de la materia oscura.Para comprender la dimensión de este misterio, es necesario analizar las dos explicaciones principales que se llevan debatiendo durante años. Por un lado, se teoriza que el resplandor podría ser el resultado de la materia oscura destruyéndose a sí misma, un proceso hipotético en el que estas partículas invisibles chocan entre sí y liberan energía. Por otro lado, la alternativa más aceptada apunta a la existencia de una enorme población no detectada de púlsares de milisegundo, que son estrellas de neutrones de rápida rotación. Interpretar esta señal ha sido un gran desafío para los astrónomos, principalmente porque el centro de la galaxia es un lugar extremadamente brillante, congestionado y difícil de aislar en el espectro de los rayos gamma.El aprendizaje automático aplicado al estudio de los rayos gamma Las investigaciones anteriores solían inclinarse hacia la hipótesis de los púlsares, pero padecían de una limitación importante: no tenían en cuenta la energía individual de cada fotón detectado, enfocándose únicamente en su ubicación. Para solucionarlo, los científicos crearon un sistema de aprendizaje automático entrenado con más de un millón de observaciones simuladas. Por primera vez, este modelo analizó de manera simultánea tanto la posición como la energía de los fotones, permitiendo una comparativa mucho más completa y detallada entre ambas teorias.La inclusión de los datos sobre la energía de los fotones lo cambió todo y los resultados han sido publicados en la revista Physical Review Letters. El nuevo análisis reveló que, si los púlsares fueran realmente los responsables de esta radiación, tendrían que ser fuentes de luz extremadamente tenues, prácticamente indistinguibles de la emisión que se esperaría de la autodestrucción de la materia oscura. Además, los cálculos indican que se necesitarían al menos 35.000 de estas estrellas agrupadas en el centro de la galaxia para generar una luz que se pueda ver perfectamente, una cifra muy superior a los pocos cientos o miles que se estimaban en los estudios previos. La materia oscura tendría dos estadosA pesar de que este descubrimiento no proporciona una prueba definitiva de que la materia sea la causa del exceso del centro galáctico, sí pone en duda uno de los argumentos más sólidos que se utilizaban para descartarla. Como afirman los propios autores del estudio, aún es demasiado pronto para dejar de lado esta posibilidad. Gracias al uso de la inteligencia artificial para reinterpretar los datos, la materia oscura se mantiene firme como una explicación completamente plausible.