Tras una etapa de transición en la que los velocistas recuperaron el protagonismo, el Tour de Francia vuelve a elevar la exigencia con una jornada diseñada para los escaladores. La decimoctava etapa, que une Voiron con la cima de Orcières-Merlette, promete reactivar la lucha por la clasificación general en un recorrido de 185,2 kilómetros y casi 4.000 metros de desnivel positivo. A estas alturas de la carrera, con el cansancio acumulado y la contrarreloj ya superada, cualquier desfallecimiento puede resultar decisivo en la pelea por el maillot amarillo.Seguir leyendo....