Hafiz Gariba (19 años) no tuvo una infancia como la del resto de sus compañeros. El central nació en Ghana y su situación familiar le obligó a tener que llevar dinero a casa desde niño. A los cinco años, Hafiz trabajaba en una mina. Su piel no olvida aquella etapa, pues a día de hoy sus piernas conservan cicatrices. El fútbol le permitió a Gariba abandonar su país y, en muy poco tiempo, ya en Catalunya, se convirtió en un prometedor futbolista.Leer más]]>