La relación no es nueva: vivir en un parque residencial envejecido aumenta exponencialmente la necesidad de rehabilitación. Y, si a ese factor se suma la renta, la curva de probabilidad acelera su verticalidad, donde quienes tienen menos dinero poseen menor capacidad de acometer el coste, y, por lo tanto, mayor tendencia a residir en viviendas que no cumplen los estándares energéticos, de seguridad o accesibilidad.Seguir leyendo....