Sanlúcar acelera la transformación de la histórica Cárcel Real para no tener que devolver un millón de euros

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La alcaldesa de Sanlúcar, Carmen Álvarez, ha visitado las obras de rehabilitación de la antigua Cárcel Real, un inmueble histórico que se transformará en una Casa de la Cultura con espacios destinados a actividades culturales, formación, nuevas tecnologías y atención ciudadana. Los trabajos, retomados el pasado mes de marzo, cuentan con un presupuesto de 1.060.828,88 euros y un plazo de ejecución de nueve meses.La actuación está siendo ejecutada por la empresa adjudicataria Construcciones Serrot. Durante la visita, la regidora ha estado acompañada por técnicos municipales y responsables de la compañía, con quienes ha comprobado el desarrollo de las obras necesarias para poner en servicio las futuras instalaciones.Álvarez ha recordado que se trata de un proyecto que el anterior gobierno municipal “dejó abandonadas” y cuya terminación el actual Ejecutivo local “ha tenido que asumir”. Para poder retomar la rehabilitación, el Ayuntamiento tuvo que rescindir los antiguos contratos e iniciar un nuevo expediente.La finalización de las obras está condicionada por los plazos establecidos en la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (Edusi) y por la financiación Feder. Según ha informado el gobierno municipal, el edificio deberá estar terminado y ser plenamente funcional dentro del periodo fijado. De no cumplirse esas condiciones, el Consistorio tendría que devolver un millón de euros por la gestión realizada por el anterior gobierno local.Un espacio cultural para dinamizar el Barrio AltoLa conversión de la antigua cárcel en Casa de la Cultura permitirá a Sanlúcar disponer de un nuevo edificio público de carácter cultural y formativo. El proyecto plantea un inmueble multifuncional, participativo y polivalente que, además de recuperar y poner en valor este patrimonio, pretende reforzar la actividad del entorno.Su apertura tendrá una incidencia directa en la ya peatonalizada Plaza de la Paz, en la plaza Manuel Romero Pazos, también reformada, y en el conjunto del Barrio Alto. “No solamente acogerá eventos culturales, sino también actividades de otra índole a disposición de la ciudadanía de Sanlúcar, sobre todo, de la zona del Barrio Alto”, ha destacado Carmen Álvarez.Así avanzan las obras en la antigua Cárcel Real de Sanlúcar.La actuación ha requerido que el Ayuntamiento obtenga la autorización de la Delegación Territorial de Cultura, un trámite necesario para que los trabajos pudieran seguir adelante. El inmueble se compone de un cuerpo principal con fachada a la Plaza de la Paz, otra pieza construida en la medianera y un patio central.Este patio será uno de los principales elementos del futuro equipamiento. Su posición, orientada hacia la fachada de la plaza Manuel Romero Pazos, permitirá abrir visualmente el interior de la finca hacia la vía pública. También ampliará la perspectiva entre el espacio urbano y el edificio, facilitando la organización de numerosas actividades al aire libre.Una vez rehabilitada, la antigua Cárcel Real contará con salón de actos, sala de exposiciones, biblioteca y filmoteca, sala para nuevas tecnologías, aulas y dependencias para asistencia social y para la tercera edad. A estos espacios se sumará el patio polivalente destinado a la celebración de diferentes propuestas.Un edificio marcado por siglos de problemas de conservaciónLa historia del inmueble se remonta al siglo XVI, según recoge el historiador jerezano Salvador Daza en el artículo La Cárcel Real de Sanlúcar de Barrameda: una carga insoportable para un cabildo municipal del Antiguo Régimen (1710-1820). La antigua prisión pública se encuentra en la Plaza de la Paz, en la parte alta de la ciudad, y ha llegado hasta la actualidad pese a que dejó de funcionar como cárcel hace muchos años.El edificio fue reedificado en 1716, aunque los trabajos se realizaron con tan poca pericia que apenas once años después, en 1727, tuvo que ser restaurado por orden del gobernador debido a su deficiente estado. Los problemas de conservación y las malas condiciones del inmueble fueron una constante durante su dilatada trayectoria.La cárcel acogía habitualmente a hombres y mujeres. En algunas ocasiones, también albergó a presos privilegiados y a prófugos que no querían servir en el Ejército. Al ser una propiedad municipal, correspondía al Cabildo sufragar los gastos necesarios para mantenerla.Sin embargo, la prisión nunca contó con un presupuesto suficientemente holgado. Esta falta de recursos provocó numerosos problemas que afectaron tanto a las personas encarceladas como, en determinados momentos, a quienes tenían encomendada su custodia. Ahora, siglos después de aquellas dificultades, el histórico edificio afronta una profunda rehabilitación para convertirse en uno de los nuevos espacios socioculturales de Sanlúcar.