Las Troncales del Magdalena incluyen megaobras a lo largo de más de 500 km, entre Puerto Salgar (Cundinamarca) y Curumaní (Cesar). Fotos: Autopista del Río Grande y Autopista Magdalena MedioEl sector transporte en Colombia atraviesa una paradoja financiera crítica: es el que más recursos recibe para inversión, pero el que menos logra ejecutarlos.Según el más reciente análisis del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, esta cartera encabeza el presupuesto de inversión con una apropiación de $15,6 billones (alrededor del 18 % del total), sin embargo, al cierre del segundo trimestre de 2026, su ejecución alcanzó apenas un 11,5 % ($1,8 billones).Esta cifra contrasta con otros sectores de alta inversión que muestran avances superiores, como educación (55,9 %), igualdad y equidad (47,4 %) y minas y energía (46,5 %).Mientras que el promedio general de ejecución de la inversión se situó en el 30,5 %, el transporte se queda rezagado por un amplio margen, lo que evidencia una dificultad persistente para transformar el dinero aprobado en obras tangibles.¿Estaría en vilo la conectividad nacional?El informe del Observatorio advierte que el rezago administrativo impacta directamente la infraestructura física, motor esencial de la competitividad. Y es que, según su seguimiento, de los 145 proyectos de infraestructura vial y aeroportuaria a cargo del sector, la gran mayoría muestra avances insignificantes o inexistentes.En infraestructura vial, por ejemplo, con una asignación de $10,7 billones, solo se ha ejecutado el 11,7 %. Un 97,8 % de los proyectos viales se encuentra por debajo del promedio general de ejecución y 37 de ellos no registran avance alguno.En infraestructura aeroportuaria el panorama es aún más sombrío, con una ejecución de apenas el 5 %. Ninguno de los 20 proyectos orientados a la intervención de terminales aéreas ha logrado alcanzar el promedio general de ejecución nacional.Entidades clave como el Instituto Nacional de Vías (Invías) y la Aerocivil reportan ejecuciones en presupuesto de solo el 4,4 % y 5 % respectivamente, mientras que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) llega al 14,5 %, cifras que el Observatorio califica como insuficientes para las necesidades del país.Crecimiento económico y sostenibilidad en infraestructura, amenazadosEl Observatorio Fiscal advierte que esta incapacidad administrativa no es un fenómeno aislado, sino un deterioro que se ha profundizado desde 2024. El retraso en las obras no solo posterga la conectividad y la integración territorial, sino que incrementa los costos futuros de mantenimiento y rehabilitación, comprometiendo la sostenibilidad de las finanzas públicas contemplada en el Marco Fiscal de Mediano Plazo.«La infraestructura que no se construye o mantiene pierde capacidad para responder a las necesidades de los territorios», señala el documento, advirtiendo que los altos costos logísticos y la reducción de oportunidades de crecimiento afectarán el desarrollo de Colombia a largo plazo.—