La huella de Fina García, de Elena Huelva y tantas otras

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En un porche, mientras sopla una leve brisa, Fina García se planta delante de la cámara, con una gorra, ropa fresca y vaqueros, dejando ver al fondo un gotero, y graba un vídeo dolorosamente bello, en el que cuenta que le queda poco de vida. Solo tiene 27 años y sabe que no llegará a cumplir 28.Mientras habla, se intercalan momentos felices, bailando con amigas, en la playa que tanto le gustaba, de feria o de fiesta, disfrutando, imágenes que parecen de otra vida. Apenas 20 días antes de su marcha, compartió en redes sociales este vídeo, porque sentía la necesidad de despedirse, llena de gratitud a pesar de las circunstancias. Con una serenidad pasmosa, contaba que estaba en cuidados paliativos. Que no había nada que hacer. Que se iría de este mundo en breve. Pero aún así, animaba a “decirlo todo con amor y con respeto”. A disfrutar. “Es un regalo que me ha brindado la vida, prepararme para la vida siguiente y poder despedirme de todo lo que me queda aquí, terrenal, y subir a lo espiritual con Dios, con la energía, con lo que cada uno crea”, decía Fina García, a la que cuatro años antes le habían diagnosticado cáncer. sevillaFallece Fina García, la profesora sevillana de 27 años que emocionó con su despedida desde cuidados paliativos Patricia MerelloEn los días siguientes, se dedicó a compartir imágenes con sus amigos, a disfrutar de lo poco que le quedaba en este mundo. A vivir. A ponernos frente al espejo de una enfermedad que todavía no tiene cura. Fina García terminó deseando que su historia marcara a quien la viera. Y lo consiguió, aunque con el ritmo acelerado de la vida actual, se corra el riesgo de olvidarla, de pasar a otra cosa, al siguiente vídeo, la siguiente story, el siguiente reel que nos conmueva… durante unos minutos, unos días con suerte. Como lo hizo en su día una joven a quien ella misma nombra, como quien cita a alguien de la familia: Elena Huelva. También sevillana, también joven, un sarcoma de Ewing diagnosticado a los 16 años acabó con su vida a los 20. Huelva también convirtió las redes en una especie de diario abierto, donde contó su propia experiencia. Hablaba del impacto físico de los tratamientos, del desgaste emocional que le suponían, de la incertidumbre ante el futuro. Una historia vital que plasmó en el libro Mis ganas ganan. Nadie nos ha prometido un mañana, vive el presente, en 2022, que luego se convirtió en documental. sociedadLos familiares de Elena Huelva le dan su último adiós: "Lo que importa es invertir en la investigación" lavozdelsur.esSu padre, en una carta el día que hubiera cumplido 24 años, la recordaba así: “El tiempo pasa, y duele a su paso porque cada vez es mayor ese tiempo sin ti, sin verte. Te ayudan las personas que te quieren, eso sí. Las que ya estaban y las nuevas. Pero no el tiempo, el tiempo no”.“La vida son los recuerdos que nos llevamos, las personas, el amor, y yo ya he ganado. Por el amor, por la lucha, por las personas, por siempre”, dijo Elena Huelva en uno de sus últimos mensajes. “Fina García Artigas, de Sevilla, maestra de inglés, de La Antilla, se va de este mundo feliz tras sus 27 años de vida”, recalcó Fina al final de su vídeo de despedida.Fina y Elena, hijas de su generación, usaron las herramientas que tenían a su alcance para no callarse, porque las redes sociales no solo están para retratar una realidad dulcificada. En su caso, también la parte más cruel de la vida, y de paso concienciar. Y reivindicar. No solo contaron lo que les pasaba: decidieron, cada una a su manera, qué parte de su propia muerte nos correspondía a los demás.Ambas, ante enfermedades incurables llegadas demasiado pronto, optaron por vivir de forma intensa lo que les quedara. Y por contarlo. Elena Huelva, antes de su marcha, pronunció un mensaje que suscriben quienes lo sufren y sus familias: "Solo quiero que sigamos luchando por la investigación y la inversión en esta enfermedad tan terrible como el cáncer". Ellas pisaron fuerte y sus huellas son indelebles.