Hay inventos que proclaman su importancia desde el primer momento: el motor de explosión, el teléfono, el avión, Internet... Y luego están los que pasan inadvertidos, porque son sencillos y funcionan tan bien que parecen evidentes. La línea blanca pintada sobre una carretera pertenece a esa segunda categoría. Es una 'tecnología' tan elemental que no reparamos en ella, pero hubo un tiempo en que no existía. Las carreteras eran solo una franja de tierra o de asfalto por la que dos vehículos adivinaban, sin ninguna referencia visual, dónde terminaba su espacio y comenzaba el del contrario. Pero cuando el automóvil empezó a multiplicarse a principios del siglo XX, apareció una nueva clase de accidente: el choque frontal, muy improbable con... Ver Más