Pensar en agua a 45 grados para enfriar servidores suena a contradicción, pero Nvidia ya la utiliza en Rubin, su nueva generación de infraestructura para inteligencia artificial. El cambio permite prescindir de ventiladores, pasillos fríos y torres de refrigeración, reducir casi a cero el consumo continuo de agua y rebajar una parte importante de la factura eléctrica.Según recoge Engadget, el líquido entra en los procesadores a 45 grados y sale a unos 55 después de absorber el calor, mientras los chips siguen trabajando a plena carga. La refrigeración puede representar hasta el 40% del consumo eléctrico de un centro de datos y los sistemas convencionales llegan a gastar millones de litros de agua cada año.Por qué el agua caliente puede enfriar un servidor Centro de datos de OpenAI en Abilene (Texas)La explicación está en que el líquido no tiene que estar frío, sino a una temperatura inferior a la del componente del que debe retirar calor. Como circula ya caliente, no hace falta enfriar una sala entera antes de llevar el aire hasta cada servidor, uno de los procesos que más energía consume en estas instalaciones.Una vez fuera de los equipos, el calor puede expulsarse mediante refrigeradores secos instalados en el exterior, sin evaporar agua ni depender durante buena parte del año de grandes enfriadores mecánicos. Esa es la base del nuevo sistema de refrigeración líquida: un circuito cerrado que reutiliza el mismo líquido continuamente.Las estimaciones citadas por Nvidia calculan que elevar un solo grado la temperatura de los enfriadores reduce alrededor de un 4% el gasto asociado. En una instalación de 50 megavatios, el planteamiento de Rubin podría ahorrar unos cuatro millones de dólares al año, aunque la cifra depende del tamaño, el clima y el diseño de cada centro.Menos agua, menos ruido y más servidores Jensen Huang, CEO de Nvidia, durante la conferencia GTC 2026El agua es la otra parte de la ecuación. Las torres de refrigeración tradicionales pueden consumir unos 2,6 millones de galones por megavatio al año, cerca de diez millones de litros. Nvidia asegura que Rubin puede llevar el consumo de agua prácticamente a cero durante el funcionamiento habitual, algo relevante ante el gasto hídrico de la IA.También cambia el interior de las instalaciones. Sin ventiladores dedicados a mover aire frío, las salas deberían ser bastante menos ruidosas y el personal necesitaría menos protección auditiva. Además, un equipo pasa de seis unidades de rack a dos, lo que permite concentrar más capacidad de cálculo sin ampliar en la misma proporción el edificio.Hay, eso sí, un límite claro: Rubin no reducirá el consumo de los centros de datos que ya están funcionando. Esta arquitectura exige instalaciones preparadas para refrigeración líquida y tampoco rendirá igual en todos los lugares, porque el clima condiciona cuánto calor puede expulsarse al exterior sin recurrir a equipos mecánicos adicionales.