Durante siglos, el Liubo fue uno de los juegos de mesa más populares de China: lo jugaban nobles y ciudadanos corrientes, tenía sus propias piezas y unas reglas que hoy nadie conoce por completo. Ahora, varios tableros de hace unos 2.000 años hallados en tumbas de la dinastía Han vuelven a abrir una investigación que lleva décadas atascada.Los restos proceden de una excavación del Instituto Provincial de Arqueología de Shaanxi, según recoge Refractor, y ayudan a medir hasta qué punto el Liubo formaba parte de la vida cotidiana durante la primera mitad de la dinastía Han, entre 206 a. C. y el año 9. Se le considera, además, un antecesor del ajedrez chino.Pájaros, peces y un tablero sin instrucciones Caja de un juego de Liubo perfectamente preservada¿Y cómo se jugaba? Sabemos que participaban dos personas, cada una con seis piezas blancas o negras, y que el tablero estaba dividido en doce caminos alrededor de una zona central llamada "agua". También había seis varillas, aunque su función exacta sigue sin estar clara y podrían haber cumplido un papel parecido al de los dados.Una de las reconstrucciones procede de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, que resumen el juego con una frase bastante gráfica: "El Liubo es un juego sobre pájaros que capturan peces". Según su interpretación, las fichas representaban aves que avanzaban hacia un estanque central, donde algunas podían convertirse en búhos y capturar peces.Esos peces debían llevarse después hasta unos espacios circulares situados en el lado contrario del tablero. Los investigadores calculan que las partidas duraban entre 10 y 45 minutos y plantean que ganaba quien alcanzaba seis puntos, aunque no han podido determinar cómo se movían las piezas ni qué condiciones hacían válida cada jugada.Ahí está el problema: los objetos permiten reconstruir el aspecto del juego, pero no explican por sí solos qué podía hacer cada jugador. Algo parecido ocurre cuando el ADN ayuda a reconstruir civilizaciones antiguas: cada hallazgo reduce una parte de la incertidumbre, aunque todavía falte la pieza capaz de ordenar todo lo demás.Más de 1.000 tablillas podrían contener las reglas Estatuilla representando a jugadores de LiuboLa pista con más información escrita apareció en 2019, cuando los arqueólogos recuperaron más de 1.000 tablillas de bambú en la tumba del marqués de Haihun, en Jiangxi. Entre ellas estaban unas reglas escritas del Liubo, pero su interpretación está llevando años y los resultados que se esperaban para 2026 aún no se han publicado.Ya en 1973 había aparecido un juego completo de Liubo dentro de una caja lacada y sellada en una tumba de Mawangdui, en Hunan. Aquel conjunto permitió estudiar las piezas y el tablero con mucho más detalle, del mismo modo que un objeto pequeño puede desbloquear una investigación años después de ser encontrado.La referencia segura más antigua lleva hasta el periodo de los Reinos Combatientes, entre 475 y 221 a. C., aunque algunos relatos sitúan su origen mucho antes, durante la dinastía Xia. No se han encontrado piezas posteriores al año 420, lo que encaja con una desaparición gradual y con la pérdida de sus reglas durante la dinastía Tang.Los tableros de Shaanxi no bastan para recuperar una partida completa, pero sí permiten comparar diseños, caminos y zonas centrales con los restos de Mawangdui y Haihun. De momento, la respuesta sigue en las tablillas de bambú: hasta que terminen de descifrarse, el Liubo seguirá siendo un juego del que conocemos las piezas, pero no cómo moverlas.