Roma conquistó Veyes y durante siglos creímos que aquella derrota había condenado a la ciudad a desaparecer. La arqueología acaba de revelar que sus habitantes hicieron algo mucho más sorprendente: aprendieron a sobrevivir sin volver a ser poderosos
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La antigua capital etrusca perdió tamaño, influencia y monumentalidad, pero conservó sus cultos, sus espacios públicos y sus redes vecinales. El hallazgo obliga a replantear una idea muy arraigada: que una ciudad solo sobrevive si continúa creciendo.