Se conocieron en 2011. Y la pasión por el running les hizo trabar una buena amistad. Pero el empresario Julio Martínez Martínez ha decidido este lunes soltar las amarras que le unían al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Lo ha hecho a escasas horas de declarar como imputado en la Audiencia Nacional en el marco del llamado caso Plus Ultra, con un escrito en el que implica al exdirigente socialista en el rescate de la aerolínea durante la pandemia. No ha sido el único. También los directivos de la compañía investigados han movido ficha de una forma casi coordinada, apuntando directamente hacia el exlíder del Ejecutivo. Dos confesiones al calor de la doctrina Aldama que complican el futuro judicial de Zapatero.Martínez Martínez es, según consta en el sumario, una de las piezas centrales de la supuesta "red organizada dedicada al ejercicio de influencias" –también llamada "boutique financiera"– que habría "actuado en beneficio de terceros" a cambio del abono de "determinadas cantidades". "Desempeñaría un papel relevante en distintos niveles: como interlocutor habitual de los clientes de la red; como receptor y ejecutor de instrucciones directas de José Luis Rodríguez Zapatero; y como responsable de un entramado societario destinado a canalizar los fondos percibidos de dichos clientes", resalta el magistrado en uno de los autos de la causa. En el registro de su domicilio, los agentes encontraron 286.070 euros en efectivo.El "lacayo" o "el banco del jefe" eran algunas de las fórmulas utilizadas por los investigados para referirse a Martínez Martínez. El 18 de mayo de 2020, Rodolfo Reyes Rojas, quien fuera accionista mayoritario de Plus Ultra, preguntó al CEO de la compañía, Roberto Roselli, si iba a estar en la "reunión con Zapatero". "No con el directo. Hablo con un lacallo [sic] (...) Pues ya le dijo a Julio que montaron su finance boutique. Así que por [sic] vendrá la mordida", respondió el segundo. Por aquel entonces, la compañía miraba hacia un posible crédito ICO. Unas semanas después, a comienzos de julio, se creó el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas (FASEE), gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).A través de este instrumento financiero la compañía recibió ayudas por 53 millones de euros. La "tesis central" del procedimiento es que el expresidente del Gobierno "intervino", mediante "tráfico de influencias", para conseguir que la aerolínea obtuviera dichos préstamos. Así lo resumió el instructor, el magistrado José Luis Calama, durante la declaración de Zapatero como investigado. Él, sin embargo, lo negó con vehemencia: "Lo reafirmo rotundamente: no tuve ninguna intervención. No hablé con nadie, absolutamente con nadie del sector público sobre el rescate de Plus Ultra. Eso es una verdad incuestionable. No habrá nadie que pueda decir lo contrario. Y, por tanto, no ejercí ni la más mínima influencia".Durante su comparecencia en sede judicial, el expresidente del Gobierno reconoció que interactuaba con "casi todos" los "clientes" de Análisis Relevante, la consultora que puso en marcha su amigo y de la que el exdirigente socialista cobró 490.780 euros en seis años. Pero levantó un cordón alrededor de la aerolínea: "Prácticamente no he interactuado con Plus Ultra. (...) La interacción [con esa compañía] la llevaba básicamente Julio Martínez". Es más, aseguró que al presidente de la misma, Julio Martínez Sola, no lo conoció hasta 2024, años después de que se concedieran aquellos préstamos públicos que se encuentran bajo la lupa judicial.Una versión que ahora se tambalea. En un escrito enviado a la Audiencia Nacional apenas unas horas antes de su comparecencia como imputado, Julito asegura que la "primera noticia" que él tuvo de Plus Ultra fue en mayo de 2020, cuando Zapatero le "adelantó" que iba a recibir "una llamada" de los directivos de la misma. "Y, en efecto, el 16 de mayo se pusieron en contacto con él los señores Martínez Sola y Roselli y le hablaron de los problemas económicos de la empresa, de lo que ya le había puesto al corriente al expresidente Rodríguez Zapatero, y de la necesidad de buscar financiación", resalta. Primero lo intentaron con entidades financieras, como el Banco Santander. Y tras fracasar, "las gestiones" se dirigieron a conseguir la ayuda de la SEPI.El relato coincide con el que después remitió a la Audiencia Nacional el presidente de Plus Ultra –ambos escritos fueron firmados con apenas una hora de diferencia–. Tras unas gestiones previas con el empresario Manuel Fajardo, el 30 de abril el expresidente llamó "desde un número oculto" a Martínez Sola. La conversación, siempre según su versión, duró diez minutos. Y en ella, el máximo responsable de la aerolínea "hizo una breve exposición" a Zapatero "sobre la compañía, trasladándole la difícil situación financiera en la que se encontraba" y la necesidad de acceder a financiación. "Ante dicha petición, Rodríguez Zapatero manifestó que su intervención podría ser de ayuda y que haría las gestiones oportunas. También indicó a Martínez Sola que de ahí en adelante las comunicaciones las mantendrían con una persona de su confianza, Julio Martínez Martínez", expone.El empresario rebaja su papel en el caso. Dice que "no tenía posibilidad alguna" de "obtener nada por sí mismo, mucho menos financiación pública o privada". Y que su "misión" solo consistía en "intermediar entre cliente y consultor". Es decir, entre Plus Ultra y el expresidente del Gobierno. "En su faceta de consultor, era el señor Rodríguez Zapatero quien marcaba los pasos a seguir", resalta. E insiste Martínez Martínez en que su "labor" consistió "fundamentalmente" en el "acompañamiento del cliente" para la "obtención de la financiación solicitada". "De todos los pasos que se iban dando estaba puntualmente informado el señor Rodríguez Zapatero quien, finalmente, el 26 de febrero de 2021 comunicó a nuestro representado que la SEPI iba a conceder el crédito solicitado por Plus Ultra", completa.Tanto la dirección de la aerolínea como Julito aseguran que en el marco de esas relaciones se firmaron dos contratos. El primero, entre Análisis Relevante y Plus Ultra, se suscribió en julio de 2020 y en él se fijaron unos honorarios de 5.000 euros mensuales más IVA por las labores de "asesoramiento" –dice Martínez Martínez– del expresidente del Gobierno. Y unos meses después se selló un segundo acuerdo entre la aerolínea e Idella Consulenza Strategica por el cual la primera se comprometía a abonar a la segunda un 1% de la ayuda que finalmente se obtuviera de la SEPI. Un pago que, coinciden ambas partes, se decidió "diferir" hasta el año 2026. Y se facturó a través de varias sociedades vinculadas a Martínez Martínez.En su escrito, el presidente de Plus Ultra detalla que en total se abonaron 530.000 euros, el 1% de los 53 millones. Una parte mediante pagos a Análisis Relevante, Voli Analítica e Iot Domotic Europe, todas ellas vinculadas a Julito. Y la otra, con el regalo de 46 vuelos en clase business. "En las facturas de Análisis Relevante consta, mes a mes (unas 40 facturas), el concepto 'Honorarios Mensuales. Elaboración de Informe', pese a que, o no existió tal informe o la materialidad de los 6 o 7 informes que se hicieron llegar era irrelevante para Plus Ultra y simplemente encubridora. En las facturas de las sociedad Voli Analítica consta como concepto, también incierto, 'Servicios de gestión de vuelos Madrid – Caracas' y en las de la sociedad Iot Domotic 'Gestión vuelos operado por SACSA', igualmente incierto", resume Martínez Sola.El directivo de la aerolínea sostiene que desde que solicitaron la ayuda su "prioridad" era que se tramitara "con rapidez". Y que "la lentitud" hizo que se plantearan la conveniencia de que Zapatero o Julito a "intervinieran directamente ante responsables" de la SEPI. Martínez Sola reconoce que "nunca se llegó a tener una constancia fehaciente" de las "concretas actuaciones llevadas a cabo para influir o favorecer la concesión del rescate". Y también que en aquella primera conversación telefónica, que entonces giró alrededor de la posibilidad de acceder a un crédito ICO –aún no se había puesto en marcha el instrumento financiero de la SEPI–, Zapatero "no habló nada de honorarios, ni tampoco solicitó nada a cambio de sus gestiones".Martínez Martínez no hace ninguna mención en su escrito a Landside Middle East FZCO, sociedad que, según sospechan los investigadores, se habría constituido en Dubái por orden de Zapatero para canalizar el cobro de la mordida del rescate de Plus Ultra. Una offshore de la que se desvinculó el expresidente del Gobierno y por la que, con total seguridad, se preguntará al empresario durante su declaración como investigado. El interrogatorio también se detendrá en el papel del exdirigente socialista en Análisis Relevante. "Quedó fuera del accionariado y órganos formales de la empresa, pero era quien lideraba y decidía todas aquellas cuestiones de estrategia y captación de clientes", resalta Martínez Martínez en su escrito remitido a Calama.El paso dado por Julito y la dirección de Plus Ultra es un torpedo en la línea de defensa del expresidente, que aún no ha ofrecido explicaciones sobre el origen de las joyas incautadas en su despacho y valoradas en 1,3 millones de euros –aunque hace un mes prometió darlas en diez días–. Y se produce en un contexto muy concreto. Hace apenas un mes, el Tribunal Supremo libró de la cárcel al empresario Víctor de Aldama, corruptor en el caso Mascarillas, por haber reconocido los hechos y haber colaborado con la investigación. "El Estado de derecho debe premiar [...] comportamientos relevantes que inciden en el descubrimiento y acreditación de delitos de la gravedad para el sistema democrático como los que son objeto de este juicio", resaltaron los magistrados en su sentencia. Todo un incentivo para futuros delatores.