Cambiar la cocina de gas por una eléctrica reduce los ataques de asma tanto como los medicamentos

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Una cocina de gas puede parecer un elemento completamente inocente, pero cada vez que se enciende libera contaminantes dentro de casa. Un estudio realizado en Ohio ha comprobado que sustituirla por una eléctrica mejoró de forma notable los síntomas de personas con asma mal controlada.El cambio fue tan grande que los investigadores lo comparan con las mejoras observadas en ensayos de algunos medicamentos habituales. Eso sí, esto no significa que una placa eléctrica pueda reemplazar un tratamiento médico, pero sí que reducir la contaminación de la cocina podría convertirse en una ayuda importante para respirar mejor.Menos crisis, menos inhaladores y menos contaminación en casaEl proyecto de MetroHealth comenzó a finales de 2024 y pretendía llegar a 1.200 hogares de los alrededores de Cleveland. Sin embargo, la retirada anticipada de los fondos obligó a detenerlo cuando apenas se habían completado las sustituciones en menos de cien viviendas. Por ende, los resultados obtenidos, y que han sido publicados a la fecha, corresponden a 72 hogares.Cada uno de estos participantes fue evaluado durante cuatro semanas antes del cambio de cocina y otras cuatro semanas después. La puntuación media de control del asma pasó de 2,6 a 1,5 en una escala de cero a seis. Una diferencia de solo 0,5 ya se considera importante desde el punto de vista clínico.También se registraron menos visitas al hospital, menos ausencias escolares o laborales, menos silbidos al respirar y un menor uso de inhaladores de rescate. Incluso, algunos de los participantes dejaron de despertarse durante la noche debido a los síntomas.La explicación estaría en el dióxido de nitrógeno, un gas que se genera al quemar combustible y puede irritar las vías respiratorias. La calidad del aire se midió en 44 viviendas y, tras instalar las cocinas eléctricas, la concentración de este contaminante cayó alrededor de un 70%.Un resultado prometedor que todavía necesita más pruebasEl estudio tiene una limitación más que evidente: fue mucho más pequeño de lo previsto y no contó con un grupo de control que mantuviera la cocina de gas para comparar los resultados. Tampoco permite saber si la mejoría se mantendrá durante meses o años.Por este motivo, los propios autores consideran necesario repetir la investigación con más participantes. Aun así, señalan que el cambio observado fue mucho mayor que el que suele aparecer con un placebo, lo que reduce la posibilidad de que todo se deba únicamente a las expectativas de los voluntarios.Además, más del 97% de los participantes se declaró satisfecho con su nueva cocina. El paso a la electricidad tampoco obliga a renunciar a cocinar platos completos: aparatos como una olla eléctrica multifunción pueden sustituir en muchas recetas a la vitrocerámica y al horno.La realidad es que cambiar de cocina no sustituye los inhaladores ni las indicaciones de un médico. Sin embargo, el estudio apunta a algo fácil de pasar por alto: para algunas personas con asma, parte del problema podría estar en el aire de su propia casa.