A sus 56 años, Ernie Els sigue disfrutando del golf con la misma elegancia que le convirtió en una de las grandes leyendas de este deporte. Ganador de cuatro 'majors' y antiguo número uno mundial, el sudafricano sigue siendo uno de los jugadores más respetados por compañeros y público. En las últimas temporadas el de Johannesburgo vive una segunda juventud en el PGA TOUR Champions. De charla con ABC, comenta su visión del golf actual, su relación con España y las posibilidades de que Jon Rahm , que hoy retoma el LIV Golf en Birmingham, vuelva a ser el mejor del planeta. -¿Cómo está viviendo esta etapa en el Champions Tour? - Me encanta. Llevo varios años jugando aquí y ya me estoy convirtiendo en uno de los veteranos del circuito. Lo estoy disfrutando muchísimo y no solo por haber ganado un 'major' senior en Firestone y algunos torneos más, sino por el compañerismo que existe. El ambiente es fantástico. -¿Echa de menos el circuito regular? - La verdad es que no. Hice todo lo que tenía que hacer allí. Jugué en el PGA Tour y el Europeo durante casi treinta años y sentía que había llegado el momento adecuado para dar el paso. La transición fue gradual y el Champions Tour apareció justo cuando lo necesitaba. - Hace tiempo que no juega regularmente en España. ¿Qué recuerdos conserva de aquella etapa? - Tengo unos recuerdos maravillosos. Por ejemplo la Copa del Mundo en Madrid, en La Moraleja y el gran ambiente del Club de Campo. Madrid siempre me pareció una ciudad extraordinaria, con una gran gastronomía y una gente fantástica. Aparte, tuve buenos resultados allí y creo que terminé tercero o cuarto en un Open de España a comienzos de los noventa. Con ese cheque reuní los fondos necesarios para ir a Estados Unidos la campana siguiente. Fueron años muy importantes para mí. - Usted sabe perfectamente lo que cuesta ser número uno del mundo. ¿Cree que Jon Rahm puede volver a alcanzar esa posición? - Por supuesto que sí. En el golf están pasando muchas cosas actualmente y Jon tiene cualidades excepcionales. Siempre digo que Seve fue mi gran ídolo y Rahm posee algunas de las características que hicieron tan especial a Ballesteros. Tiene un juego corto magnífico, una mentalidad competitiva extraordinaria y es un auténtico luchador. - ¿Qué necesita para volver a la cima? - Pues una cosa fundamental: tiene que competir donde están los mejores jugadores del mundo. Debe hacer lo que considere necesario para regresar al circuito donde pertenece y enfrentarse semana tras semana a los más grandes. El dinero del LIV está muy bien, pero al final lo importante es construir un legado deportivo y eso solo lo tendrá en el PGA Tour - El actual número uno es Scottie Scheffler. ¿Encuentra similitudes entre su juego y el que usted desplegaba? - Sí, bastantes. Es un jugador alto, capaz de mover la bola en ambas direcciones, con un gran equilibrio emocional y un temperamento excelente. Además, percibo en él algo que también sentía en mí mismo: parece tranquilo y relajado por fuera, pero por dentro tiene un enorme fuego competitivo. Su juego es muy completo y muy equilibrado. - Su relación con España se refuerza ahora torneo a torneo con la presencia de Miguel Ángel Jiménez y José María Olazábal. ¿Qué relación mantiene con ellos? - Es magnífica. José fue uno de mis héroes cuando era joven, junto a Seve. Recuerdo verle practicar cuando yo apenas era un adolescente y quedarme impresionado. Siempre ha tenido un juego corto extraordinario, un corazón enorme y ha realizado un trabajo excepcional en la Ryder Cup. Es un gran amigo desde hace muchos años y me enorgullezco de ello. - ¿Y qué destacaría del malagueño? - Pues básicamente lo mismo. Miguel tuvo una carrera fantástica en Europa, jugó Ryder Cups y ahora es un personaje extraordinario para nuestro circuito. Me cae muy bien. Además compartimos alguna otra afición… (ríe). Le gusta el vino tinto tanto como a mí. Especialmente el Rioja. Hemos disfrutado juntos de muchas buenas conversaciones alrededor de una copa de vino. - Después de tantos éxitos, ¿qué le sigue motivando para competir? - Sencillamente, es que sigo disfrutando del golf. Me encanta competir y compartir esta etapa con jugadores que han sido rivales y amigos durante tantos años. Mientras mantenga esa ilusión, seguiré en activo.