Francisco Gallardo y Francisco Robles son dos sevillanos que fueron testigos excepcionales de aquella ciudad que conservaba su identidad y sus tradiciones, sin haber claudicado aún a la voracidad impuesta por la especulación inmobiliaria y el turismo. El primero se crio en el barrio de San Lorenzo, un lugar que aún rezuma mucho de esa esencia antigua. Robles, por su parte, vivió hasta los ocho años una infancia muy feliz en la Puerta de la Carne en un viejo palacio del siglo XVII construido por Juan de Oviedo que posteriormente se reconvirtió en un patio de vecinos. Fruto de aquellas experiencias vitales, de su amor por esa Sevilla que todavía perdura en el alma de muchas personas y, sobre todo,... Ver Más