La transición hacia la movilidad sostenible está obligando a reformular los sistemas fiscales tradicionales. Aunque durante años las distintas administraciones han ofrecido numerosas ventajas fiscales (como la exención del impuesto de matriculación o los peajes gratuitos y zonas de estacionamiento) para incentivar la compra de vehículos cero emisiones, los gobiernos empiezan a buscar alternativas para compensar la futura pérdida de ingresos por carburantes.Seguir leyendo....