Si las vacas viesen OneToro, Veronesa y Baratilla andarían regañando a sus hijos desde 'Las Tiesas'. Qué manera de arrastrar el hocico, de ensuciárselo, de colmárselo de arena, con el morro cada vez más teñido de castaño que de cárdeno por esa extraordinaria humillación. Lo que Victorino Martín ha conseguido está solo al alcance de los genios que bucean en la bravura. ¿Bucear? Buceaban sus toros: surcaba la arena el sexto, que completó una importante corrida, la mejor -no era difícil- de lo que va de feria. Se llamaba Baratillo este último y era imposible no echar la vista atrás al mítico Baratero. En manos de quien acabaría siendo un especialista cayó, en las de Andrés Vázquez. No eran tan... Ver Más