China lleva una década fabricando robots que parecen desafiar la gravedad. Su verdadero objetivo no está en las fábricas, sino en los lugares donde una caída puede ser mortal
Se adhieren a cascos de barcos, depósitos químicos y torres eólicas para soldar, limpiar o buscar grietas. No pretenden reemplazar todos los trabajos humanos, sino retirar a los operarios de algunos de los entornos industriales más peligrosos.