Durante 25.000 años, alguien llevó plantas enteras al interior de una cueva australiana y las quemó una y otra vez. Los restos microscópicos de ceniza acaban de revelar que aquel lugar no era un refugio cualquiera
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Cloggs Cave conserva capas superpuestas de hierbas quemadas, pequeños hogares ceremoniales y una piedra erguida rodeada de ceniza. El conjunto permite seguir prácticas culturales GunaiKurnai a través de cientos de generaciones.