Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia Foto: Valora Analitik. A menos de dos semanas de su posesión, el 7 de agosto, el presidente electo Abelardo de la Espriella ya dejó ver cómo funcionará su Casa de Nariño, y el modelo tiene menos de tradición colombiana y más de manual republicano estadounidense.Uno de los cambios más visibles es el papel que desempeñará el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo.Desde el proceso de empalme ha asumido funciones que tradicionalmente recaían en el presidente entrante: lideró las mesas técnicas con el Gobierno saliente, sostuvo reuniones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y representantes de la Unión Europea, además de coordinar buena parte de la agenda programática del nuevo Ejecutivo.El mismo vicepresidente electo ha señalado que sus funciones aún no están definidas y dependerán de un decreto del Departamento Administrativo de Presidencia (Dapre).Restrepo se proyecta como articulador entre la política económica nacional y los escenarios internacionales, aprovechando sus contactos con calificadoras de riesgo y organismos multilaterales, en un perfil más cercano al de un secretario de Estado o gestor técnico que al de un vicepresidente tradicional con agenda propia.En la práctica, el vicepresidente se perfila como una figura con atribuciones similares a las de un secretario de Estado o un jefe de coordinación gubernamental, encargado de representar al Ejecutivo en asuntos económicos, institucionales e internacionales mientras el presidente concentra las principales decisiones políticas.BID y Gobierno de De la Espriella ponen en marcha estrategia para atraer inversión a Colombia. Collage Valora AnalitikA esa estructura se suma la creación de un esquema de vocerías especializadas a cargo de Carolina Gómez y el abogado Miller Soto, quienes serán los encargados de explicar y defender públicamente las políticas del Gobierno en sus respectivos sectores, reduciendo la dependencia de la figura presidencial para responder sobre cada asunto de la administración.La figura se puede comparar con la portavoz de la Casa Blanca Karoline Leavitt, una vez se posesione De la Espriella se conocerá el plan de acción ante medios de comunicación y si también serán encargados de ofrecer ruedas de prensa diarias o periódicas, explicar decisiones o comunicar anuncios oficiales. Ese modelo busca «centralizar la información y que no haya múltiples fuentes», aunque podría convertirse en un filtro entre el presidente y la prensa.El mandatario electo también ha comenzado a rodearse de un grupo de asesores políticos y estratégicos que busca separa la estrategia política y la gestión administrativa, en contraste con modelos más centralizados donde estas tareas suelen concentrarse en el despacho presidencial.Otro elemento que marca distancia con gobiernos anteriores es la decisión de establecer una sede alterna de la Presidencia en Barranquilla. La ciudad contará con un despacho desde el cual el presidente podrá ejercer funciones oficiales y realizar parte de su agenda de gobierno. La medida busca fortalecer la presencia institucional fuera de Bogotá y enviar un mensaje de descentralización administrativa, aunque la Casa de Nariño seguirá siendo la sede principal del Ejecutivo.La idea venía gestándose en su equipo y estaría inspirada en el estilo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.El segundo eje es la comunicación. De la Espriella designó como voceros únicos del Gobierno a la periodista Carolina Gómez Sánchez y al abogado Miller Soto Solano, quienes centralizarán las declaraciones oficiales.La referencia con Washington no se limita al esquema de comunicación. El segundo gobierno de Donald Trump, iniciado en enero de 2025, también se caracterizó por la llegada de destacados empresarios y ejecutivos a posiciones de influencia dentro del Gobierno.Uno de los casos más visibles fue la creación del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado inicialmente por Elon Musk y Vivek Ramaswamy, con la misión de revisar el tamaño del Estado, reducir regulaciones y promover recortes al gasto público.Si bien el modelo de De la Espriella está lejos de replicar esa estructura, sí deja ver una mayor cercanía con el sector privado. Un ejemplo es la designación de Jorge Mario Velásquez, expresidente de Grupo Argos, como nuevo integrante de la Junta Directiva de Ecopetrol. El anuncio fue realizado por el presidente electo durante un evento de la Universidad EIA en Medellín, respaldado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), y se suma a otros nombramientos de perfiles con amplia trayectoria en el sector empresarial y económico.Ultimátum de Trump a Irán sacude mercados y agrava la tensión en Medio Oriente. Imagen: The White HousePara Alexander Rojas, director del programa de Ciencia Política de la Universidad El Bosque, el estilo de gobierno que empieza a mostrar Abelardo de la Espriella se acerca más al de un líder populista que al de un modelo institucional tradicional, caracterizado por el eclecticismo en sus decisiones y una forma de gobernar poco predecible.Finalmente, sostiene que la relación directa con gobernadores y alcaldes “no implica necesariamente una descentralización del poder, sino un esquema gerencial que elimina intermediarios y, en la práctica, puede terminar concentrando aún más las decisiones en la Presidencia”.