El James Webb apuntó durante 22 horas hacia las auroras de Júpiter y encontró algo que nadie esperaba dentro de su resplandor. Una región asociada a la luna Ío era mucho más fría, hasta tres veces más densa y capaz de transformarse casi en tiempo real

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Los datos muestran que las corrientes eléctricas generadas por los satélites jovianos producen marcas aurorales con condiciones físicas extraordinariamente variables. Comprenderlas podría ayudar a reconocer fenómenos similares alrededor de Saturno e incluso en sistemas planetarios lejanos.