Las costas españolas son uno de los puntos claves de la Península Ibérica. Solo entre las vertientes cantábrica, atlántica y mediterránea suman más de 8.000 kilómetros de longitud , y muchas de ellas están protegidas por títulos de Parques Nacionales, Parques Naturales y Reservas de la Biosfera. Es por eso que muchas organizaciones no gubernamentales se preocupan por sus condiciones y luchan por una mejor gestión y protección de estas zonas tan vitales para los ecosistemas y para nuestro bienestar. 'Ecologistas en Acción' es uno de estos grupos, formado por activistas y voluntarios, que anualmente publica un informe sobre la destrucción del litoral tras inspeccionar sus costas. En él asignan 48 banderas negras por desastres o amenazas ambientales, repartidas equilibradamente entre las 24 provincias y ciudades autónomas que tienen contacto con el mar. «Por desgracia, podrían ser muchas más las banderas que otorgamos año a año», explican desde el Área de Medio Marino de Ecologistas en Acción en su página web, donde describen las costas como un «objeto de un proceso continuado de degradación» a cambio de intereses financieros. El resultado: contaminación marina, destrucción de dunas, o mayor vulnerabilidad frente a fenómenos meteorológicos extremos, entre otros impactos. Cada bandera está englobada en una de las ocho categorías sobre distintos daños causados a la costa. La que más banderas acumula este año es la de 'Vertidos y Deficiencias en los Sistemas de Saneamiento y Depuración', en 14 espacios. Entre los tres casos afectados por 'Obras portuarias o de defensa costera innecesarias o mal gestionadas' este año, llaman la atención las de las provincias de Almería y Valencia. Para la primera, Ecologistas en Acción propone restaurar el sistema dunar cubriendo artificialmente con arena el área afectada por la erosión en la playa de la Reserva Natural de Punta Entinas causada por los espigones del puerto deportivo. También sugieren reducir la turbidez y restaurar las praderas de posidonia oceánica en las playas cercanas a los puertos de Valencia y Sagunto , ya que han sufrido la mala gestión de las obras al ampliar el puerto de Valencia. Entre los puntos con bandera negra por 'Contaminación química' , preocupa especialmente la situación del Mar Menor (Murcia), donde nutrientes agrícolas y ganaderos, además de actividades humanas como el urbanismo o la navegación, han causado un daño ambiental masivo. Una posible solución es ampliar los humedales y crear una franja natural perimetral en la cuenca vertiente. Y la Ría de Huelva también arrastra una contaminación histórica por las instalaciones industriales que siguen creciendo ahí (como las de Moeve), y al enterrar más de cien millones de toneladas de residuos peligrosos bajo tierra. Los activistas ven en las marismas del Tinto una posible salida a este problema. En el norte, la bandera negra que recibe el País Vasco corresponde a la categoría de 'Afecciones a la biodiversidad' en la Cala Agiti (Guipúzcoa). Se trata de las instalaciones de la antigua piscifactoría, abandonada desde hace 20 años, y que no tienen ningún plan de renovación ambiental. Pero si se elimina la edificación y se evita cualquier otro tipo de uso industrial, el litoral podría renacer y conseguir valor ambiental. En el caso del Cabo Estai (Vigo), la costa sufre una construcción ilegal: un paso en terreno público creado como acceso directo a la playa para seis chalés. Esta infraestructura le ha costado a la zona una bandera negra por 'Urbanización de la costa e invasión del dominio público marítimo-terrestre' , además de varias manifestaciones de vecinos que reclaman la recuperación del espacio natural. La ONG pide la demolición de la escalera de hormigón que baja hasta la playa, y paralizar la construcción de los chalés. Las soluciones mencionadas en estos casos concretos son algunas de las propuestas de 'Ecologistas en Acción' para la restauración ecológica del litoral. Y aunque el Informe de Banderas Negras se repita cada año, este 2026 ponen especial énfasis en adoptar medidas para estos ecosistemas, ya que buscan que se incluyan en el Plan Nacional de Restauración que España tiene que enviar a la Comisión Europea antes del 1 de septiembre, y que establece todas las acciones para la restauración de la naturaleza en los próximos años. Más allá de eso, ponen como ejemplo el caso de La Pletera , en Gerona, donde se ha des-urbanizado el territorio con el fin de recuperar las dunas y lagunas litorales. El éxito de esta solución sirve como argumento para exigir voluntad política , que junto a la implicación de grupos como este, demuestra que es posible devolver los hábitats y las especies costeras a su estado natural si se sopesan los beneficios que esto supone para todos.