Saber dónde continuaría su carrera LeBron James con los 41 años ya cumplidos se había convertido en una cuestión de estado en la NBA. Los Ángeles Lakers, su último equipo, nunca le llegaron a ofrecer una renovación al estar centrados en reconstruir el equipo entrono a Luka Doncic, por lo que varias franquicias comenzaron a llamar a su puerta. Primero fueron los Cleveland Cavaliers, donde ya jugó en dos etapas diferentes (2003-2010 y 2014-2018), y más tarde fueron los Miami Heat, que incluso filtraron por erro el anuncio de su fichaje. Humo que ha sido desvanecido por los Philadelphia 76ers este mismo viernes, al asegurarse su contratación para las próximas dos temporadas. «Pensé que había terminado al final de la temporada. No estaba listo para anunciarlo, y sabía que necesitaba algo de tiempo para realmente decidir, pero estaba bastante seguro de que había jugado mi último partido. Fui honesto en esa última conferencia de prensa cuando dije que necesitaba mirarme a mí mismo y decidir si aún amo este juego. Todavía amo de verdad este juego, y tengo más que dar (...). Esta es mi última decisión. No voy por el dinero. No voy por la familia. ¿Por qué estoy realmente jugando en este momento? Todavía quiero sacrificarme. Todavía quiero trabajar. Todavía quiero esforzarme. Todavía quiero competir, ganar y tener una oportunidad de sentir la emoción de la victoria. Quiero otro campeonato», aseguró el propio jugador en sus redes sociales. El anuncio deja atónita a la competición pues James ha primado la ambición deportiva, hacerse con su quinto anillo de campeón, por encima del dinero: solo cobrará cuatro millones por temporada con los de Pensilvania, una auténtica miseria si se compara con los más de 52 que añadió a su cuenta bancaria el pasado curso con los Lakers y los 583 que ha ganado a lo largo de su carrera. Un movimiento del todo inesperado que permite al de Akron formar un tridente espectacular junto a Joel Embiid y Jaylen Brown para intentar un último asalto al trono de la NBA. Es cierto que el cuerpo del alero ya no es el que era, pues el último curso solo promedió 20,9 puntos por partido, la cifra más baja en sus 23 años en la liga estadounidense. Además, sus problemas físicos le asaltaron más que nunca y dejó en 60 el número de partidos en los que pudo participar, otra marca negativa nunca antes vista en su trayectoria. Una degradación inesquivable que tiene mucho que ver con su nuevo destino, ya que en esta ocasión LeBron no será la punta de lanza del equipo como siempre ha ocurrido en el pasado. Embiid (32) y Brown (29) llevarán la batuta del equipo, y será James el que intente aportar experiencia y aplomo en el momento de la verdad. De esta manera, 'El Rey' buscará coronar en la ciudad del amor fraterno una carrera legendaria, de las más grandes que ha victo este deporte. Siempre que ha fichado por una nueva franquicia, esa se ha convertido inmediatamente en candidata al título. Así lo demuestran sus anillos con los Cavaliers (2016), con los Heat (2012 y 2013) y con los Lakers (2020), en aquella extraña pero maravillosa burbuja en Disneyland durante la pandemia del coronavirus. Una quinta muesca le pondría a la altura de mitos como Kobe Bryant, Magic Johnson o Tim Duncan, aunque aún lejos de Michael Jordan y sus seis hazañas con los Chicago Bulls.